Soliloquio
Felipe Flores Núñez
Fue la que concluye una semana intensa en el entorno político local y nacional, plena de acontecimientos que merecen reflexión por ser indicativos de lo que está por venir este año de ríspida contienda electoral.
Semana también que termina con preocupaciones ante la amenaza de lo que pudiera ser la nueva versión de una indeseable crisis sanitaria, ahora manifestada sólo por la incidencia de enfermedades respiratorias, pero también por la presencia ahora discreta pero desafiante de COVID-19.
El tema no debe desdeñarse. Ya la Organización Mundial de la Salud emitió en la víspera una alerta por la amenaza de “otra variante emergente de la COVID-19”, que causaría “nuevas oleadas de enfermedades y muertes”.
Ante ello, el líder de la OMS, Tedro Adhanom, puntualizó que “cuando llegue la próxima pandemia, que lo hará, debemos estar preparados para responder de manera decisiva, colectiva y equitativa”, por lo que urgió a la comunidad internacional que se prepare ante la posibilidad de que emerjan nuevas pandemias.
Es pertinente subrayar que por ahora no se habla de una emergencia de salud mundial, pero a perspectiva sí es relevante que los gobiernos y la sociedad se mantengan alertas ante el riesgo de una expansión de casos y decesos, considerando que al menos en diciembre pasado se contabilizaron a nivel global más de 10 mil fallecimientos por la enfermedad.
Es tiempo pues de recobrar las medidas preventivas a las que ya nos habíamos acostumbrado y, en el caso de menores y adultos con más de 60 años, recurrir a la vacuna, que aunque no impide la infección, reduce significativamente la posibilidad de ser hospitalizados o hasta perder la vida.
En el caso concreto de Puebla, en las tres semanas de este año la autoridad sanitaria reporta la existencia de 19 casos activos ubicados en nueve municipios; hay una persona hospitalizada con asistencia mecánica y el jueves pasado ocurrió el primer deceso: un hombre de 71 años sin esquemas de vacunación y con comorbilidades.
Hay también un ascenso de casos relacionados con enfermedades respiratorias, lo que ha ocasionado aumento de internamientos en hospitales públicos de la entidad.
En este panorama, ya varias instituciones, como la BUAP –a nivel nacional lo hizo también el Instituto Politécnico Nacional– y la propia secretaría estatal de Salud han impuesto la medida de utilizar el cubrebocas y, en consecuencia, el Consejo Coordinador Empresarial poblano exhortó a las empresas de los diferentes sectores productivos en el estado a “promover acciones preventivas de salud, con el objetivo de reducir la propagación de contagios de enfermedades respiratorias entre empleados, clientes y la comunidad en general” y, en dado caso, facilitar que empleados puedan desarrollar sus tareas laborales de forma remota.
A este respecto, el mandatario estatal Sergio Salomón Céspedes refirió que por el momento no es obligatorio el uso de mascarillas, pero de ser necesario emitiría un decreto. “Sigamos cuidándonos. El tema del cubrebocas es un tema de estricta decisión personal y quien lo haga, bien hecho, es cuidar la salud, pero en este momento no tenemos un tema de alarma. Si fuera necesario, no tendríamos ningún inconveniente de solicitarlo. Hoy en día no es un tema de obligación; es un tema de precaución personal”, puntualizó.
Lo cierto es que deberíamos todos asumir con responsabilidad los amagos de una nueva pandemia, que nadie desea cuando ya todo apuntaba a la plena normalización de nuestra cotidianidad.
Ojalá no ocurran nuevos escenarios de confinamiento colectivo que pudieran derivar en malignas consecuencias y menos aún en este año electoral, que será definitivo para el futuro del país.
GRILLAS
En el ámbito político, concluyó esta semana la etapa de precampañas para acceder –caprichos de nuestro sistema electoral– al llamado periodo de intercampañas, lapso en el que no habrá spots de radio y televisión y en el que los aspirantes estarán muy acotados, al no poder celebrar eventos públicos, exponer propuestas ni hacer llamamientos al voto. Si acaso, celebrar reuniones internas o acceder a entrevistas en medios; además, desde luego, de usar el productivo campo de batalla en las redes sociales.
Al cierre de sus respectivas precampañas, las candidatas presidenciales Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez realizaron magnos actos en los que se evidenciaron las diferencias respecto a sus ofertas de gobierno para perfilar el rumbo de país durante el próximo sexenio.
Mientras la morenista presumió tener una amplia ventaja en las encuestas, premisa que mantendrá para hacer creer que su victoria es ya irreversible, y asegurar que en los comicios van por el “carro completo”, en un tono de continuidad planteó al menos 17 propuestas en materia de seguridad, educación, salud y combate a la pobreza.
Lo único novedoso fue la presencia en su acto masivo del excanciller Marcelo Ebrard, quien por cierto parece haber perdido popularidad al ser abucheado por buena parte de los asistentes.
Con el apoyo velado de los 23 gobernadores emanados de Morena, Claudia Sheinbaum recorrió en nueve semanas buena parte del país y aglutinó –dicen sus voceros– a más de 800 mil simpatizantes, “a quienes llevó un mensaje a favor de la continuidad de la transformación”, la cual, justifican, “también significa que llegó el momento para que las mujeres sean quienes lideren la siguiente etapa histórica de la nación”.
Por su parte, la candidata opositora, si bien incidió en esa misma temática, dejó clara su visión reformista y de contraste al plantear, por ejemplo, enfrentar a la delincuencia “porque yo sí tengo agallas”, respetar la vida institucional, mantener los programas sociales y recobrar programas torales que la 4T extinguió, como el de las guarderías infantiles, las escuelas de tiempo completo y el seguro popular.
En su cierre, Xóchitl Gálvez al fin pareció encontrar el tono discursivo de confrontación que buena parte de las audiencias esperaban y que basó como lemas “Vida, verdad y libertad”, en clara alusión de contraste al estilo de gobierno del obradorismo: “Tenemos que luchar para traer la vida donde hoy se pasea la muerte. Tenemos que luchar para traer la verdad a donde hoy reina la mentira. Tenemos que luchar por traer la libertad ahí donde hoy gobierna el miedo”… “Dejar atrás la división, el odio. Construir el futuro con unidad, con amor, con armonía”.
Mientras, en Puebla, por más que este viernes se reunieron “amigablemente” para tomarse la foto con el virtual candidato a la gubernatura Alejandro Armenta, se mantiene cerrada la disputa interna por la alcaldía capitalina.
Pese a llamados a la unidad, se han acrecentado las diferencias entre los morenistas llamados “de cepa” y aquellos que abiertamente se han manifestado por la postulación del empresario y exmiembro del PRI José Chedraui Budib.
A la larga lista de 17 aspirantes, muchos de ellos sólo en calidad de “colados”, como el caso del expriísta Leopoldo de Lara, se sumó este fin de semana de manera por demás sorpresiva Ana Elizabeth García Vilchis, cuyo único mérito es conducir –no siempre con acierto– la sección “Quién es quién en las mentiras” en las conferencias mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Así, entre ajetreos, transcurrió la semana para acceder a una supuesta pausa, porque el combate electoral se mantendrá vigente y aun entre las sombras de la COVID-19, que amenazante pulula por doquier.


