Soliloquio
Felipe Flores Núñez
Hacía mucho que en Puebla no se vivía una jornada de tan intensa actividad política, como la del viernes pasado.
Indiscutiblemente, la visita a Puebla del secretario de Gobernación federal, Adán Augusto López Hernández, calentó la plaza.
Tras los distintos encuentros que saturaron la agenda del día, el saldo no pudo ser mejor para los aliados del partido en el poder.
Para todos hubo y todos terminaron contentos, con su propia tajada.
Cada quien en su lugar. Para el gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina, no sólo fue oportunidad para la ratificación de su legal arribo a la gubernatura, sino que además recibió el beneplácito y el tácito respaldo del presidente Andrés Manuel López Obrador, para continuar en Puebla con la transformación iniciada por el extinto Miguel Barbosa Huerta.
“Para el gobierno federal, su designación como gobernador sustituto de Puebla es legítima, porque el Congreso local actuó con soberanía y conciencia”, enfatizó López Hernández.
“Céspedes tiene todas las condiciones necesarias y el respaldo del presidente; ese es el legado de Miguel: la gobernabilidad que hoy existe en Puebla, el orden administrativo, financiero y político de la administración del gobierno; creo que tiene ante sí un enorme reto, recibir ese legado y generar las condiciones para que ese legado no se pierda”, remató.
En respuesta, el mandatario afirmó que Puebla la gobernabilidad y las instituciones están fortalecidas, en tanto que el secretario de Gobierno estatal, Julio Huerta, dijo que en esta segunda etapa del gobierno de izquierda seguirá consolidándose para llegar al mejor puerto posible, a través de la continuidad del proyecto heredado por Miguel Barbosa, para quien hubo reiteradas referencias de reconocimiento.
En ese acto, de muchos simbolismos y significados, destacó la presencia de Leticia Ramírez Amaya, secretaria de Educación Pública federal, y de César Yáñez Centeno, subsecretario de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Segob.
Estuvo también la rectora de la BUAP, Lilia Cedillo Ramírez, legisladores federales y estatales de varios partidos políticos, alcaldes y algunos personajes de la iniciativa privada local.
Más tarde tuvo lugar otra numerosa concentración con motivo de los Diálogos Ciudadanos: Reforma Electoral y Gobernabilidad en México, que el secretario Adán Augusto López Hernández está desarrollando en diversas entidades del país.
Allí, el funcionario federal fue reconocido tácitamente como una de las opciones de Morena para la sucesión en 2024 –junto con Claudia Sheiunbaum y Marcelo Ebrard–m al ser acogido con el grito de “¡Presidente. Presidente. Presidente!”, a lo que, sin contener la emoción, respondería con un: “No les voy a quitar las ganas”.
En el intervalo, ante periodistas y a pregunta expresa por demás obligada, Adán Augusto López había dicho que no venía a Puebla a levantarle la mano a nadie, en alusión a las versiones de tener favoritismo hacia uno de los aspirantes a la gubernatura local.
No obstante, el momento y las circunstancias hicieron que, en actitud salomónica y en un alarde de habilidad política, Adán Augusto López levantara la mano a los dos de los principales contendientes en esa disputa allí presentes: el diputado federal Ignacio Mier Velasco y el senador Alejandro Armenta Mier, cuyas confrontaciones son bien conocidas.
Adán Augusto López calmó así el fervor de seguidores.
Reconoció tener amistad y cercanía con ambos políticos.
Pero fue también prudente al precisar que “todo a su tiempo”.
Y hasta hizo un llamado para que, en el proceso de sucesión, se proceda “con unidad y compañerismo”.
El momento provocó alaridos de la multitud, que se sintió complacida.
De un lado y del otro, partidarios de los aspirantes exclamaron “Presidente”, “Presidente” a favor del funcionario federal, que rubricó el evento con vivas al presidente López Obrador y a favor de Puebla.
Así, en el recuento de la inusual jornada con enorme carga política, acabó favoreciendo a todos.
La plaza se calentó el fin de semana y tal parece que se mantendrá encendida.
Vendrán otros sucesos y hasta muy posiblemente nuevos actores.
En la sucesión local hay más jugadores dentro de Morena y, en la disputa, la oposición también cuenta.
Lo vital por ahora es el mensaje de que todo habrá de definirse a su debido tiempo.
Que lo importante es que actitud y comportamiento transiten por la vía de la unidad y el compañerismo.
Y que se mantenga los buenos niveles de estabilidad y gobernabilidad que ahora imperan.


