Por: Jesús Peña
Hoy se cumplen 130 años del nacimiento de un hombre considerado Benemérito de Puebla, que salvó a más de 40 mil personas de la prisión, tortura y muerte en una de las épocas más oscuras de la humanidad y que tuvo como cuna a Chiautla de Tapia: Gilberto Bosques Saldívar.
Hijo de Cornelio Bosques y María de la Paz Saldívar, vio la luz el 20 de julio de 1892 el que llegaría a ser profesor, periodista, político y diplomático. Un personaje que recordaba así su tierra natal:
“El sol de los chiautecos arraiga a la tierra, da la voluntad de permanencia a la gleba nativa. Donde quiera que estemos, a cualquier distancia seguimos viviendo nuestro terruño y nuestros soles, con horas térmicas del día y sus noches de sombras integérrimas. El terruño está como parte de nuestro ser en forma de imagen viva, y trasciende nuestro pensamiento y nuestro soñar. Muchos esfuerzos los hacemos en su nombre con plenitud de voluntad y de corazón”.
Bosques Saldívar dejó su pueblo natal en 1904 para vivir en la capital poblana, el objetivo era convertirse en profesor de educación primaria estudiando en el Instituto Normalista de Puebla, pero en 1909 interrumpió sus estudios para integrarse al movimiento revolucionario.
Un año después colaboró con el levantamiento de Aquiles Serdán y sus hermanos, para 1913 formó parte y dirigió un sector estudiantil y magisterial contra Victoriano Huerta.
Más tarde organizó y compartió el mando del Cuerpo de Voluntarios de San Carlos, para oponerse a la invasión estadounidense al puerto de Veracruz. Siguió a Venustiano Carranza hacia ese puerto entre 1914 y 1915. El siguiente año presidió el Primer Congreso Pedagógico Nacional, en Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala, donde se planteó una importante reforma educativa.

Ingresó a la política y la administración pública primero en Puebla y luego a nivel federal. Como diputado fue contestatario ante los gobiernos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, así como hombre de confianza del general Lázaro Cárdenas.
Trabajó en la Secretaría de Educación Pública (SEP) y entre 1934 y 1937 fue legislador federal impulsando la reforma al artículo 3 constitucional para tener una educación con visión socialista.
Fue periodista y director en diversos medios impresos. En 1925, junto a José Vasconcelos, creó la Imprenta Aztlán, donde se publicaron La Antorcha, El Gladiador, El Libertador, Sonido 13 y El Machete –este último fue la publicación oficial del Partido Comunista Mexicano–.
Gilberto Bosques fue nombrado por el presidente Lázaro Cárdenas Cónsul General de México en Francia, justo cuando la República Española caía ante el franquismo y la II Guerra Mundial caía sobre Europa.
Esa función la desempeñó entre 1939 y 1944. Primero ayudó a los mexicanos inmersos en el conflicto a volver a su patria, pero ante la persecución del dictador militar español Francisco Franco a los republicanos y de la Alemania Nazi de Adolfo Hitler que generó el holocausto judío, otorgó su ayuda a todo quien la pedía.
Fue tanta la afluencia de refugiados que buscaban una visa mexicana que el diplomático alquiló dos castillos (el de Reynarde y el de Montgrand) para convertirlos en centros de asilo, mientras se arreglaba su salida a México.
Emitió más de 40 mil visas para judíos, españoles, franceses, libaneses e italianos, mientras hacía frente al hostigamiento de las autoridades españolas, de diplomáticos japoneses y del espionaje de la Gestapo (policía secreta alemana).
Cuando México rompe relaciones diplomáticas con Francia, Bosques Saldívar presentó la nota correspondiente y entonces tropas de la Gestapo tomaron el consulado, confiscaron el dinero, mientras que él, junto a su esposa María Luisa Manjarrez y sus tres jóvenes hijos, así como personal del consulado (43 en total) fueron trasladados hasta la comunidad francesa de Amélie-les-Bains.
Después, violando las normas diplomáticas, se les llevó a Alemania, al pueblo Bad Godesberg, donde se les recluyó en un “hotel-prisión”. Fue en abril de 1944 que pudieron regresar a México, siendo recibido por miles de refugiados a quienes les salvó la vida.
Tras la caída del nazismo fue ministro extraordinario y plenipotenciario en Portugal (1945-1949) y en Suecia y Finlandia (1949-1953), además de embajador en Cuba (1953-1964), siempre afirmando que era “deber de la política exterior mexicana salvar a cuanto refugiado antifascista tocara las puertas del consulado”.
Gilberto Bosques Saldívar falleció el 4 de julio de 1995 en Ciudad de México. Tenía 102 años. Su nombre fue grabado en oro en el Congreso de Puebla, está presente en centros de estudios y hasta un premio en derechos humanos lo lleva.
BENEMÉRITO DE PUEBLA
El 7 de abril de 2020, el gobierno de Puebla publica en el Periódico Oficial del Estado el decreto del Congreso local por el cual se declara a Gilberto Bosques Saldívar como Benemérito de Puebla.
“Eríjase en la ciudad de Chiautla de Tapia un Busto conmemorativo en honor a Gilberto Bosques Saldívar, con pedestal de cantera, su nombre con letras doradas y epitafio que diga: EMINENTE PROFESOR, PERIODISTA, POLÍTICO Y DIPLOMÁTICO MEXICANO”, cita el decreto.

JUSTA MEDIDA
En 1994, el director estadounidense Steven Spielberg estrenó su película La lista de Schindler, basada en la vida de Oskar Schindler, un industrial nazi que salvó a mil 200 judíos del holocausto.
A Gilberto Bosques se le considera “el Schindler mexicano”, cuando, en realidad, la dimensión de la obra del diplomático superó a quien debería ser llamado “el Bosques alemán”.
DE LA FAMILIA
Mi madre y mi padre tuvieron, los dos, un especial cuidado, un reiterado propósito de cultivar la norma de respeto (…) A ninguno de sus hijos se aplicó, ni una sola vez, el castigo corporal, la mano flagelante, la vara con que en la misma escuela oficial se castigaba las faltas de conducta. El respeto de sus hijos era cosa admitida desde las primeras tomas de conciencia
Mi padre me daba las lecciones del paisaje (…) La idea de los valores naturales y humanos; y de allí el concepto de patria. La patria de ayer, a la que sirvieron tantos grandes hombres del sur, la patria viva de aquel presente y la patria en espera de nuestro esfuerzo
Mi madre me decía: “Piensa todo. Lo que has hecho ayer, lo que haces hoy, y lo que puedes hacer mañana. El pensamiento es lo que hace un ser distinto a los animales. Lo más importante que puede hacer el hombre es pensar, pensar siempre, pensar todo”

Gilberto Bosques recibe el título de maestrante de la orden de Liberación de España, entregada en la Embajada de la República de España, en la ciudad de México, 1956
DE AQUILES SERDÁN
Era Aquiles Serdán un hombre de gran actividad y gran dinamismo. Don Francisco I. Madero le tenía asignado en la futura formación, el carácter de jefe orientado hacia la gubernatura y la comandancia militar del estado de Puebla que no llegó a tener
Se publicaban dos hojas, dos periódicos: El Veterano y El Antirreeleccionista que dirigía Aquiles Serdán. Algunos de nosotros estuvimos cerca de él. Salíamos con el periódico para distribuirlo en la noche, a la salida de los obreros de las fábricas del Mayorazgo, de Amatlán, La Constancia, colocadas en los suburbios de Puebla, a cierta distancia de la ciudad. De esas actividades periodísticas siempre estaba vigilante Aquiles
DE LA REVOLUCIÓN
Los jóvenes de mi generación no iban –no fuimos– a la guerra para ser héroes, sino para cumplir con su deber
Cumplida la comisión que en Frontera, Tabasco, me confiara don Adolfo de la Huerta, salí para la isla de Cuba. Mi viaje tenía por objetivo exclusivo volver a Yucatán con un segundo cargamento de pertrechos de guerra para nuestras fuerzas destacadas en la península
La rebelión tuvo un alto costo de sangre, de sacrificios, de pérdida de bienes y de la eliminación de la escena política nacional de hombres con legítimos títulos revolucionarios de rango cívico y militar
DE LA DIPLOMACIA Y LA VIDA
Hice la política de mi país, de ayuda, de apoyo material y moral a los heroicos defensores de la república española, a los esforzados paladines de la lucha contra Hitler y contra Mussolini y contra Franco y contra Petain y Laval. Si en la interpretación de la actitud gallarda y trascendente de México me excedí en mis atribuciones reglamentarias, estoy dispuesto a arrastrar las consecuencias y la sanción que proceda. No lo creo
Sé compadecer la mezquindad humana y poner a flote mi esperanza sobre la borrasca de las pasiones y los enconos. Sólo deseo que, olvidando las divergencias del momento, nos unamos todos los hijos de esta tierra abnegada y luchemos por su cultura y su grandeza
Con conocimiento del universo o con la posesión del pensamiento, el cálculo matemático y la observación limpia y directa de sus componentes reales, el hombre se libra de la hostilidad del universo que ha hecho sufrir al hombre primitivo



