Germán Campos
Las voces de académicos y trabajadores administrativos despedidos en cascada de la UDLAP fueron acalladas por instrucciones de la propia casa de estudios.
Antier, al menos 35 personas fueron cesadas, entre ellas investigadores, docentes emblemáticos, personal galardonado a nivel nacional e internacional y directores de tesis.
Sus mensajes públicos personales fueron censurados ayer por personal de la universidad.
Algunos retiraron sus posteos de redes sociales por temor a que, en represalia, la administración incumpla acuerdos de liquidación o jubilación anticipada que impusieron.
Se trata del segundo movimiento de despidos ocurrido en semanas recientes, que incluyen a docentes que fueron participantes clave en las manifestaciones de apoyo a la actual rectora, Cecilia Ayala, y la fundación que preside Margarita Jenkins.
Alumnos en forma individual, comité estudiantil y profesores solidarios exigieron explicación sobre lo que parece despido injustificado: “Condenamos la incertidumbre”, indicaron.


