Investigadores de la BUAP desarrollaron pigmentos microencapsulados a partir de la cáscara de Renealmia alpinia (x´kijit), una fruta silvestre de la Sierra Norte de Puebla, como alternativa a colorantes sintéticos que pueden causar cáncer.
La cáscara de este fruto produce tonalidades morado, rojo y azul marino y es rica en proteínas y grasas. El estudio derivó en dos patentes: tortillas de maíz enriquecidas con su pulpa y el proceso de obtención de microencapsulados.
El secado por aspersión permite preservar las propiedades nutricionales de la pulpa y la cáscara, facilitando su uso en productos alimenticios.
El proyecto fue financiado por la SECIHTI para su escalamiento, con la construcción de un invernadero y una planta piloto en CU2.
Además, se incluirá el estudio de Tecoma stans, planta utilizada para tratar la diabetes.
En la planta piloto se elaborarán los microencapsulados y pruebas de calidad y estabilidad. Dos empresas ya han mostrado interés en utilizarlos en productos cárnicos y aditivos para la industria alimentaria.
La investigación busca rescatar este recurso fitogenético, ampliar su cultivo y difundir sus aplicaciones culturales y alimenticias. Para ello se hará un diagnóstico agrícola y se trabajará con cocineras tradicionales de Cuetzalan para innovar en sus usos.
El proyecto también pretende generar nuevas oportunidades económicas para comunidades productoras de la Sierra Norte de Puebla, mediante la venta de los pigmentos.
La BUAP busca posicionar a Puebla como referente nacional en investigación y desarrollo de colorantes naturales seguros para la industria alimentaria.


