El proyecto no plantea sustituir la carne, sino incorporar más proteína
Claudia Espinoza
El proyecto Alimentos del Futuro, encabezado por la investigadora Celeste Ibarra del Tecnológico de Monterrey, campus Puebla, busca incorporar insectos comestibles en alimentos como panes, galletas, tortillas y bebidas.
La iniciativa responde al reto de alimentar a una población mundial creciente con recursos cada vez más limitados.
México, con más de 500 especies de insectos comestibles, se posiciona como líder en diversidad y potencial para desarrollar nuevas alternativas alimentarias
sostenibles.
Desde 2017, la investigadora ha experimentado con distintas formulaciones y en 2023 solicitó una patente para el uso de chapulín fermentado en procesos de
panificación.
El objetivo del proyecto no es sustituir las carnes tradicionales, sino complementar la dieta con ingredientes presentes en la cultura mexicana.
Uno de los principales desafíos ha sido superar la resistencia sensorial del consumidor, pese al alto valor nutricional de estos
productos.
El trabajo realizado en Puebla forma parte de un movimiento regional. Costa Rica impulsa la incorporación de insectos en políticas públicas de nutrición, mientras que Argentina avanza en modelos de producción industrial basados en economía circular, principalmente para uso animal, pero con potencial en consumo
humano.
La aceptación social es el reto más importante en América Latina. La comunicación científica, la tradición gastronómica, las degustaciones y un lenguaje adecuado han sido claves para cambiar percepciones.
El proyecto de Ibarra muestra cómo la innovación científica y la cultura pueden unirse para promover una alimentación sostenible frente a los desafíos globales.


