Como parte de los preparativos para las movilizaciones del próximo 8 de marzo, el gobierno municipal de Puebla ha iniciado la aplicación de “pintura de sacrificio” en los inmuebles más emblemáticos de la capital.
Esta medida técnica busca preservar el patrimonio cultural de la humanidad, permitiendo que las expresiones gráficas de los colectivos feministas sean retiradas posteriormente sin dañar la piedra o el material original de los edificios.
Hasta el momento, las cuadrillas de la Gerencia del Centro Histórico y Patrimonio han intervenido el Palacio Municipal y la Barda Atrial de la Catedral.
No se descarta que en las próximas horas se extienda la protección a otros elementos del mobiliario urbano y monumentos, como la Fuente de San Miguel o la Tesorería Municipal.
La pintura de sacrificio es una sustancia protectora transparente o pigmentada que actúa como una barrera entre el graffiti y la superficie del edificio. Su función principal es facilitar la limpieza, ya que permite retirar consignas y pinturas de manera sencilla, utilizando métodos no abrasivos.
Además da protección del sustrato, pues evita que el pigmento penetre en los poros de la piedra (específicamente la cantera poblana), lo que prevé daños irreversibles al patrimonio.
La regidora Mayte Rivera Vivanco, presidenta de la Comisión de Equidad Sustantiva de Género, informó que el plan incluye oficinas gubernamentales ubicadas a lo largo de la Avenida Reforma, ruta principal de los contingentes.


