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¡Corre a envolver con tus brazos a quien amas!

Crónica Puebla por Crónica Puebla
21 enero, 2023
en Bienestar
¡Corre a envolver con tus brazos a quien amas!

Foto: Unsplash

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Dulce Liz Moreno / Mario Galeana

Salidos del vientre materno, todos los bebés sienten seguridad y protección cuando experimentan el apretón que experimentan en el regazo de sus madres.

De niño, adulto y hasta el fin de la vida eso es todo lo que un ser humano quiere tener: la sensación de estar seguro y protegido; tanto, que en crisis fuerte se autoabraza, de pie o sentado o recostado.

Esa es la importancia que posee el abrazo en la vida humana, asienta el psicoterapeuta José María Velázquez Giles.

Catedrático universitario y entrenador especialista en programación neurolingüística, trae a la entrevista el ejemplo del experimento realizado por Harry Harlow y John Bowlby con changos: entre una estructura de alambre que ofrece comida y una figura afelpada que abraza, los micos prefirieron el abrazo por encima de suplir la necesidad de alimentarse.

“Necesitamos contacto; lo mejor que puedes ofrecer a una persona moribunda es un abrazo. No hacemos caso al coronavirus y nos abrazamos; de hecho, lo más diplomático y lejano que tenemos como intento de abrazo es el apretón de manos, que tiene como abrazo mínimo la colocación de la palma de uno en el dorso de la mano de otro”.

También cita la conclusión del zoólogo y etólogo Desmond Morris: subir la mano hasta el hombro de otro es decirle “tú perteneces a mi tribu”.

El contacto que permite el abrazo hace que “tú sientas lo que yo te doy”.

“Si estás enojado, no aceptas un abrazo; y hay personas a las que les disgusta que las toquen y rechazan el contacto porque tuvieron en el pasado un estímulo aversivo relacionado con el acto de abrazar”, explica sobre las situaciones en que el rodeo con los brazos resulta inoportuno.

Diferentes culturas han ponderado al abrazo como demostración de estima, apoyo, empatía y también relación íntima, asegura.

“El Kamasutra ofrece varios tipos de abrazo: con los muslos, con las piernas, El tao del amor y el sexo también recomienda posturas que implican abrazos”.

Entre todas las posibilidades de colocación y adaptación del cuerpo para abrazar a una persona, lo que debemos tener presente –afirma el experto– es que los abrazos más significativos “son los sinceros, aquellos que permiten hacerle saber al otro que uno está cercano, que es aceptado sin restricciones, un honesto reconocimiento de que acepto su cercanía”.

Antropología de los apapachos 

La antropóloga social Tonalli Pérez investigó por años el fenómeno de la violencia feminicida en Puebla. Así notó que, durante las protestas en contra de los feminicidios, muchas mujeres que acudían a las movilizaciones se abrazaban y tomaban de las manos constantemente.

Rodeadas de la policía, alguien terminaba abrazada a otra.

Para Tonalli, aquellos abrazos eran una expresión profundamente política.

“Ellas tienen una bonita palabra para ese tipo de expresiones: acuerpar. Se acuerpan. Eso nos habla de la carga simbólica que tienen estos abrazos, de la carga política de solidarizarse con las víctimas”, explica.

Años antes, en clases, Pérez también había observado que, para algunas personas LGBT+, las expresiones de afecto en lugares públicos parecían vedadas.

“Hay grupos sociales que se van viendo restringidos por la manera en que puedan expresarse públicamente, debido a la exclusión o la discriminación. Hay quienes no pueden expresar sus afectos como sí lo hace una pareja heterosexual”, apunta.

¿Cómo se crean los espacios para acuerpar?

¿Por qué dos personas que se aman podrían ser discriminadas al abrazarse en un parque?

Algunas de estas preguntas han sido objeto de estudio de la arqueología de las emociones, corriente que en los 70 comenzó a empapar distintas ciencias sociales.

Las emociones y la afectividad se construyen socialmente: están determinadas por un momento histórico, una cultura, un grupo.

“Aprendemos a hablar en la manera en que sentimos: lo adquirimos en entornos cercanos, en las interacciones con los demás conocemos la amplísima gama de emociones y sentimientos que se convierten, a la postre, en una cultura afectiva”, explica.

Los abrazos son, como las palabras, un cúmulo de significados.

El rastro en el cuerpo

Desde que fundó el primer

centro de formación de ar-

teterapia en México –CAE–

junto a dos colegas, Alain

Vigneau y Néstor Muzo, la te-

rapeuta Guadalupe Maurer

ha confirmado que el cuerpo

humano tiene memoria.

No se trata sólo de imáge-

nes al evocar el pasado, sino

de la sensación física que se

manifiesta en ese recuerdo.

Porque esas emociones no só-

lo están dentro del cerebro, si-

no desplegadas a lo largo del

cuerpo, como un escalofrío o

un cosquilleo.

En esa memoria corporal, los abrazos son, muy a menudo, una de varias manifestaciones de cariño, deseo o aceptación.

“Podemos buscar abrazos toda la vida porque han sido el símbolo de que somos aceptados, queridos o acompañados. Es el sentimiento que llega de nuestra parte emocional y que se queda como memoria corporal”, apunta.

Descifrar rasgos y sesgos de nuestro lenguaje corporal es un camino hacia el autoconocimiento, que puede requerir de mediadores artísticos como la plástica, la música, el teatro o el clown.

Esa es la labor del CAE: brindar herramientas para hacerlo.

“A veces, nos ponemos trabas para hacer contacto con las personas, no sólo físico si no emocional: en cubrimos ante nosotras mismas nuestras necesidades, con el fin de no ser rechazadas.

Hacer contacto con esas sensaciones, entenderlas, es un gran vehículo para entenderse a sí misma”, explica Maurer.

Quizá por el arraigo que tienen los abrazos en la memoria, no hay un ejercicio terapéutico o que proponga, en un principio, abrazar.

“Si lo hiciéramos así, podría despertar sensaciones de timidez, rechazo, vergüenza o ce invasión con el otro. En el CAE solemos abrazarnos mucho; a lo largo de diferentes ejercicios, contactamos con nosotras mismas y solemos encontrar un eco con la otra persona que está junto. Es ahí cuando nos abrazamos.

Es decir, como consecuencia de una conexión”.

Etiquetas: abrazoApapachoContacto físicoDía Internacional del abrazoPuebla

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