DULCE LIZ MORENO
Camina orgulloso sin la máscara de hombre muy mayor con barba larga cana y pocos dientes en la sonrisa congelada de papel maché. ¿Huehue o charro? Un poco del outfit de los dos. El que camina es de Acatlán de Osorio. De pasado mixteco.
El traje parece disfraz pero, en realidad, es su alma. Con ese sombrerazo de palma en color crudo, rematado por una copa larga hecha cucurucho, cómo llama la atención. Los viajeros que se toman fotos se detienen a mirarlo. Leen “San Rafael” por todos lados. Y no se imaginan que es el protector de familia, clan e historia migratoria del que porta el atuendo.
Héctor Javier Betanzo Tlaseca bailaba, desde Acatlán, la “Danza de los tecuanis” encarnando este personaje, el primero que aparece en el ritual que hoy, día dedicado al ángel custodio de los que viajan, también se hace en Nueva York, su casa-trabajo-vida de migrante.
Fernando Horcasitas, investigador, rasca en la raíz de la danza que tiene el nombre náhuatl del jaguar, tecuani. Y encuentra que se baila en la Mixteca de Puebla pero también en el territorio que en tiempo virreynal fue una jurisdicción con cabecera en la Angelópolis: Oaxaca y Guerrero.
Además, se usa en Morelos y en Estado de México igual: un ritual. No tiene nada de evangelizador, a diferencia de otras danzas de pasado centenario. Esta tiene de protagonista a la fiera devoradora y así se ha bailado des de antes que los españoles llegaran por estas tierras. Libretos también hay varios, cuenta Horcasitas.
En Morelos, Salvador y Mayeso pelean culpándose mutuamente por la muerte continua de ganado. En Acatlán de Osorio, hoy los que discuten son Lucas y Moranchi. Pero todos son viejos, barbados, sombrerudos y mandones. La música, de un solo hombre: con una mano la chirimía (flauta delgada) y con la otra, tambor atado al cuerpo. Son 36 sones en la representación de Puebla; y el que se toca para darle muerte al jaguar enmascarado, puede durar hasta dos horas. ¡Todo por San Rafael.

Hoy, jornada a San Rafael
Desde ayer, Héctor Javier, con familiares, paisanos y amigos trabajan contrarreloj. Hoy es el día dedicado, en Nueva York, al arcángel patrono de Acatlán. Los une la devoción y también la labor para acicalar al santo.
El bastón y el guaje son los atributos que revelan la dedicación de San Rafael: es el jefe de los ángeles custodios del género humano, especialmente volcado en los peregrinos. Por eso lleva el depósito para el agua y el instrumento para caminar quitando obstáculos.

Hace cinco años, el estandarte del templo de El Calvario, edificado en la parte alta de la cabecera municipal de Acatlán, llegó a Nueva York. Se baila la “Danza de los tecuanes” este día como festividad anual en todo el territorio Edomex-Guerrero-Oaxaca-Puebla-Nueva York; en Acatlán de Osorio, y se repite en el panteón el 2 de noviembre; también se le dedica a la Guadalupana y se baila en Nochebuena.






