Mario Galeana
El xole es negro como la obsidiana y nadie sabe con certeza de dónde viene, ni cómo fue inventado, pero la gente en Chignautla sabe que es antiquísimo y lo bebe cada año como si se tratara de un ritual de purificación.
Son las mujeres quienes dedican largas horas a su preparación: tuestan maíz y lo pulverizan hasta convertirlo en un polvo fino, como si fueran cenizas, y de ese gesto el atole xole obtiene ese negro tan característico.
Después muelen en un nixtamal maíz hervido, canela y cacao tostado. Esa masa se disuelve en grandes tinas con agua, que filtran para diluir la sensación arenosa del atole. El ritual termina cuando el líquido se pone a fuego lento sobre montones de leña, y allí se agrega la panela y más maíz tostado.
Las mujeres hunden los brazos hasta el fondo de las tinas para revolver los sedimentos y, cuando los retiran, el color negro del xole llega hasta sus codos, como si fueran artesanas de barro.
El xole suele tomarse acompañado con cacalas, una especie de tostada sazonada con sal y anís que es cuadrada, debido a que representa la unión del pueblo y de cada uno de los cuatro puntos cardinales.
Con el peso de toda esta herencia, hace cuatro años una organización formada por personas jóvenes, La Chignauteca, se propuso convertir al xole en el emblema de su municipio. Así idearon la creación de la Feria del Xole, donde reparten grandes cantidades de atole a las personas que visitan el municipio.
Su intención es que el xole sea declarado patrimonio de Chignautla a nivel estatal y nacional.
“La feria nació en 2019 por parte de un grupo de 30 jóvenes que querían hacer algo por su pueblo. En la primera edición el número de personas rebasó nuestras expectativas, y en este cuarto año decidimos extenderlo durante tres días. Queremos que Chignautla sea reconocido como la cuna del Xole”, expuso Maricarmen Brígido, integrante del comité organizador.
Este año la feria se realizará del 9 al 11 de septiembre en el Parque Municipal, donde además se exhibirán productos de la comunidad.
La directora de Pueblos Mágicos, Karla Vázquez Martagón, dijo que el xole suele beberse durante la temporada patronal, que es en septiembre, pero también en celebraciones comunitarias de Chignautla.
Esa es precisamente la función del xole: la de convocar a grandes cantidades de personas dentro de la comunidad.
“No hay un recetario que diga cómo se debe preparar; las personas que lo elaboran, a las que llamamos xoleras porque suelen ser señoras de la tercera edad, heredaron el conocimiento de generación en generación por medio de la expresión oral. El quemar y moler el maíz para después tomarlo es la representación de la purificación del alma y el cuerpo”, explicó Manuel Anacleto Vicente, organizador de la feria.
CHIGNAUTLA, PUEBLO MÍSTICO ENCLAVADO EN LA SIERRA NORTE
Chignautla significa “Nueve aguas abundantes”
Colinda con Teziutlán, Cuyoaco y Tlatlauquitepec
Es famoso por tener una imagen de Cristo Rey
La efigie religiosa tiene una altura de 10 metros
Se caracteriza por sus cascadas
La caída de agua más famosa es El Encanto
Está rodeado de tres cumbres conocidas como Las Tres Vírgenes
Los jóvenes buscan preservar sus tradiciones


