Mario Galeana
La milpa ha sido el centro de la vida de algunas comunidades indígenas en Puebla y el resto del país durante mucho tiempo. Se trata de un sistema agrícola que ha perdurado desde la época prehispánica y que, aun ahora, define la ordenación territorial, la economía, la alimentación e incluso la religión de estos pueblos.
En la milpa se siembra maíz y otras especies que, juntas, cumplen una función específica para los campesinos, pero también dentro del ecosistema agrícola.
El maíz y el frijol, por ejemplo, son una mezcla balanceada de alimentación; la calabaza, que se siembra entre el maíz y el frijol, impide el desarrollo de malas hierbas y mantiene la humedad de la tierra; mientras que el chile repele insectos y completa la dieta de las comunidades.
Sin embargo, algunas investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM )y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) sugieren que el conocimiento ancestral del manejo de la milpa se encuentra en riesgo en algunas localidades de Puebla, debido a la migración. La edad promedio de los campesinos es cada vez mayor, debido a que los más jóvenes migran hacia las ciudades.
También se ha registrado un aumento en el uso de fertilizantes químicos asociados a la cafeticultura, así como de herbicidas e insecticidas que afectan la riqueza de las especies de la milpa.

Por ejemplo, en algunas comunidades indígenas de Puebla ubicadas en Cuetzalan se lleva a cabo una misa el 2 de febrero, Día de la Candelaria, en la que se bendicen las semillas utilizadas para la siembra. Se considera que, al combinar en los cultivos el color rojo del maíz, éste será protegido de malos aires.
El 3 de mayo, algunas comunidades en la Sierra Norte de Puebla también solían colocan una cruz en los terrenos y rezaban para pedir perdón por los trabajos hechos en la parcela.
En otros lugares se entierra aguardiente, se hace una cruz en la tierra o se da de comer a los trabajadores para que, en un efecto espejo, la milpa esté tan llena como ellos.
¿CÓMO PARTICIPAR?
La convocatoria contempla dos etapas: la primera incluye la elaboración de un video de cinco minutos en el que los concursantes identifiquen y transmitan estas prácticas; la segunda consiste en una muestra gastronómica para un mínimo de 200 personas.
Para participar, el cultivo principal de la milpa debe ser maíz criollo o maíz nativo desarrollado mediante prácticas tradicionales. Y en las inscripciones sólo pueden participar productores.
La convocatoria estará abierta del 1 al 31 de agosto y los videos podrán enviarse al correo electrónico [email protected]. mx. En caso de presentar un video en lengua indígena, se debe acompañar con su traducción en español.
También se requiere llenar un anexo de inscripción a la convocatoria, una carta de exposición de motivos y un formato en el que registren con nombre común las especies cultivadas en la milpa y las hectáreas dedicadas a su producción.


