Por: Mario Galeana
Los físicos aseguran que todo lo que nos rodea está trazado a base de puntitos. La luz está hecha de fotones, la materia de moléculas y, aún en los intervalos más pequeños del tiempo, ocurre un salto, una milésima de segundo que se convierte en otra milésima de segundo.
Para la artista plástica María Eugenia Jiménez Melo, la repetición de un gesto mínimo puede derivar en la “conquista del espacio”. Es decir, colmar un lienzo con muchos puntos, pequeños puntos, hasta que encarnen algo inmenso e inasible.
Hogar, la obra que da nombre a su más reciente exposición, es la representación de una galaxia esmerilada y granular, en donde no hay líneas continuas sino puros puntos. Un trazo que es sutilmente discreto y discontinuo, como la forma en la que están hechas el resto de las cosas.
“Me gusta mucho la repetición de hacer algo mínimo, porque es como caminar: repetir algo pequeño para llegar a algo muy grande. El mismo acto de la repetición es un acto súper gozoso”, dice.
Hogar reúne otras 14 obras de Jiménez Melo que en su mayoría fueron realizadas a partir de 2019, en víspera de la pandemia y el confinamiento de las ciudades. Fue inaugurada el 7 de julio en la Sala Juan Tinoco de la Casa de Cultura en Puebla.
El sentido general de la muestra exhibe la relación de los seres con sus espacios. Pero también posee una carga autorreferencial, que ubica al espectador dentro del vínculo que la artista ha forjado con algunos lugares físicos y sensoriales.
Fue el trabajo que tuvo codo a codo con Gustavo Ramírez, curador de la exposición, lo que orientó el sentido de la exposición hacia la noción del hogar.
“Yo empecé trabajando algo que tenía que ver con los paisajes y la vegetación, no necesariamente con el propósito de hacer una exposición. Pero poco a poco, cuando empezamos a trabajar juntos, fuimos redondeando y quedó el tema del hogar, con las múltiples interpretaciones a las que pueda llegar, tanto como espacio físico como mental”, explica.
Ramírez observó que el hilo conductor de todos aquellos cuadros era, sobre todo, una afirmación, una búsqueda: el lugar en dónde se está bien.
“Dedujimos que el hogar no es solo un espacio. Para Maru, por ejemplo, el espacio que la hacía sentir bien era caminar e ir a un bosque. Así llegamos a la tesis de que el hogar es el espacio, el lugar, la persona o el tiempo que siempre se anhela o en el que siempre se está bien”.

DE LO ORGÁNICO A LO ABSTRACTO
En Hogar, cada cosa descansa sobre su opuesto. Las imágenes entrelazan lo micro con lo macro, lo abstracto con lo figurativo, lo orgánico con lo inorgánico.
Así, una galaxia puede ser tanto como una célula, lo vegetativo nunca alcanza a estar enraizado al suelo y la corona de los troncos de los árboles no son frutos, sino hogares.
“Me parece que a mí me encanta explorar en la abstracción, es ahí donde me siento muy cómoda y es desde ahí donde parto para hacer otras exploraciones. Pero, ante todo, siempre pienso en términos abstractos”, asegura Jiménez Melo.
Para Ramírez, esta dicotomía es intrínseca a los seres humanos y, de cierto modo, hace a la exposición accesible para todas las personas.
“La exposición debe ser cómoda para la gente. Si ponemos una galaxia y a un costado la palabra “hogar”, es porque estamos haciendo una invitación a cuestionarse. La gente puede decir: “ah, quizá habla de la trascendencia”; pero también puede decir: “ah, es mi hogar”.

Gran parte de la exposición está organizada, precisamente, para ofrecer una experiencia al espectador, a partir de la colocación de obras que están sobrepuestas, como si se tratara de un ensamble pictórico.
Ocurre con Plantas de interior, Árbol de casa, Vacío, La conquista del espacio y Silencio, cinco obras de proporciones y tonalidades distintas que, entrelazadas, trazan un horizonte vegetal y espacial.
No fue una decisión que la artista y el curador tomaran desde el principio, sino una composición a la que llegaron en la construcción del proyecto curatorial.
“Esto es muy representativo del diálogo que tuve con Gustavo”, explica Jiménez Melo, “de hacer posibles otras cosas y salirnos del guion tradicional. Estábamos en mi taller y, al momento de mostrar las obras a Gustavo, fuimos encimándolas. Nos gustó esa posibilidad de exhibirlas así, de mostrarlas como nunca se van a ver en una sala de exposición”.
Ramírez traduce la composición a partir de cuatro escenas: “Primero tenemos el bosque con las casas, después la galaxia -que es como el cielo en la tierra- y luego el otro paisaje en donde dice “silencio”, como pensando en este gran paisaje que te convoca precisamente a eso, para admirarlo”.

Semblanza
María Eugenia Jiménez Melo
(Puebla, Pue)
Artista Egresada de la licenciatura en la Enseñanza de Lenguas por la BUAP y de la licenciatura de Docente en Artes Plásticas de Instituto de Artes Visuales del Estado.
Ha recibido dos veces la Beca de producción FOESCAP, en 2007 y en 1997. Recibió el Primer Premio en Pintura en el 5º y Encuentro Estatal de Arte Contemporáneo, Puebla, y el Primer Lugar en la 1a Bienal de los Angeles, Puebla. Seleccionada en el 1er y en el 4o Encuentro Estatal de Arte Contemporáneo, Puebla y en la 14a Edición de Premiss Calassans en Terrassa, Barcelona.
Ha sido Comisionada para realizar obra para el Hospital Ángeles Puebla, y artista invitada de “Konstnärliga Handpappersverkstaden i Iggesund” (Handpaper workshop of Arts) en Iggesund, Suecia, así como en la Residencia en el Centro de Arte Contemporáneo de la Fundación Rodríguez Amat, Les Olives. Girona.

Gustavo Ramírez
Curador Licenciado en Artes Plásticas y maestro en Comunicación y Medios Digitales por la Universidad de las Américas Puebla, además de ser candidato obtener el grado de maestro en Historia del Arte por la UNAM, y egresado del programa de líderes emergentes en museos y gestión cultural del Instituto de Lideres de Museos.
Actualmente es curador y museógrafo de la UDLAP; en el 2020 fue director de museografía invitado para la temporada verano del Museo Internacional del Barroco, del 2012 al 2014 fue director del Museo Taller Erasto Cortes y del 2008 al 2011 jefe de exposiciones del Gobierno de la ciudad de Puebla.
Como curador a desarrollador proyectos para instituciones públicas y privadas entre las que destacan: “El Gran Sur, estados de ánimo fuera del centro” y “Superar la herida, pintura en Libertad Gilberto Aceves Navarro” para el Museo Internacional del Barroco; Latin American Cartographies Nodo Mx Puebla para el palacio de las bellas artes de Bruselas BOZAR; Dear Painter, Paint me de Alberto Ibañez Cerda para la Capilla del Arte UDLAP; Pabellón Mexicano de las olimpiadas culturales World Event Young Artists. Además, ha sido becario del intitulo de liderazgo en Museos MX, del FONCA, de la UDLAP, de la unión europea, y de la cooperación española de cultura, entre otras. Actualmente es miembro activo del colectivo internacional Chamacas Chamuchas.


