¡Qué huapango ni qué ocho cuartos! Gilberto Aparicio Guerrero, después de panadero, comerciante y minero en La Aurora juntó a los mejores músicos de Tlatlauquitepec y, venturosamente, igual que él, estaban hipnotizados con el sonido nuevo que venía de Estados Unidos. Montaron la Jazz Band Tlatlauquitepec y gozaron ensamblar “de oído” los arreglos que más les hacía arder el corazón. La foto, tomada por su tío Ismael Guerrero, en 1927.
Imagen: Colección
El Calandrio, Tlatlauqui


