Por: Mar Picazo
La plaquette “Cuaderno de trastornos”, de la escritora poblana Andrea Tovar (1981), nace de las inquietudes que, como bióloga, siempre están dando vuelta en su cabeza.
Los métodos científicos, los procesos biológicos, los cambios químicos, las enfermedades mentales y las infinitas posibilidades que la anécdota le da para lograr una historia.
Argiria, Zombi y Forastero son tres cuentos publicados en la colección “Puertas abiertas”, resultado del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico del Estado de Puebla, emitido como versa la contraportada del libro en 2020, cinco siglos después de que el obispo Julián Garcés fundara Puebla.
Andrea Tovar toma anécdotas de la vida diaria, de los reportes policiacos, de las noticias, de las historias macabras que giran a su alrededor. Sus historias cobran vida propia y ellas deciden el resultado final. La escritora es una mera espectadora.
“En Argiria es la nieta del revolucionario Papá Pitufo quien cuenta la historia del héroe azul, en un mundo azotado por la pandemia, no muy distinto a la realidad, pero con ese toque fantástico, sin dejar de lado las cosas que me preocupaban durante la pandemia de COVID-19”, comentó
En Zombie, el olor es el hilo conductor, al igual que el Corazón Delator de Allan Poé, busca su origen hasta detrás de las paredes; sin embargo, la historia da un vuelco, dejando sorprendido al lector.
“Antes de escribir investigo en todas las posibilidades químicas y físicas. Eso tiene que ver con mi formación, soy bióloga y siempre veo todos los sucesos a la hora de escribir una historia, aunque también siento atracción por las enfermedades mentales”.
Andrea Tovar comentó que los talleres literarios son sólo la aproximación a la historia, pues cada una lleva un proceso muy distinto e incluso de mucho tiempo como fue el caso de su último cuento Forastero, pues la historia no terminaba de convencerla. Con ese cuento Tovar explora al igual que Guy de Maupassant la imposibilidad de controlar parte de su cuerpo.
“Es el cuento que más me costó de esta plaquette”, el trabajo de escribir es el de corregir, finalizó.


