Por: Dulce Liz Moreno
Los muralistas Diego Rivera y Desiderio Hernández Xochitiotzin fueron clientes de “La abeja”, que recién volvió a la vida comercial en la 6 Oriente, tras una larga pausa obligada por la pandemia de coronavirus.
En fotos se ven las prendas poblanas que usaron los artistas: el pantalón de peto, que fue uniforme de los ferrocarrileros y la yompa: la chamarra de mezcilla de grandes bolsillos justo para las herramientas.
En las bolsas del pecho, la yompa tiene compartimientos para el lápiz y el reloj de leontina, clásico del gremio de las locomotoras; y una bolsa con tapa está hecha para llevar documentos, muestra Ema Exaire Murad, la hija menor del fundador del establecimiento, en entrevista radiofónica.
José Exaire comenzó el negocio recién llegado a México desde Líbano. Adolescente, se dedicó al comercio de ropa para el trabajo en las zonas rurales cercanas a la Angelópolis, cuenta la mujer de maneras amables que atendió desde los años 60 el mostrador de la tienda.
Maleta al hombro y en calles y veredas a pie, el libanés no sólo aprendió pronto español sino náhuatl, lengua en la que trataba con sus clientes asiduos en los sembradíos de flores, frutas y hortalizas, refiere la heredera de su gusto por proveer ropa de trabajo a campesinos, obreros, ferrocarrileros… y artistas como Rivera y Desiderio.
No es que en Ciudad de México o Tlaxcala no hubiera tiendas con esta ropa que el brazo obrero del movimiento revolucionario hizo distintivo para los hombres de izquierda por décadas. Pero pantalones de peto y yompas confeccionados por el taller maquilador de “La abeja” duraban más y se veían mejor, incluso ahora.
“Jeans venden en todas partes; esta es ropa trabajo y sólo talleres de confianza que saben exactamente lo que se necesita tienen buena hechura”.
El local de la 6 Oriente, al que se mudó en los años 60 del siglo pasado la primera tienda que abriera don José Exaire en la 4 Poniente, ha reabierto.
La pandemia no acabó con la herencia de quien empezó como abonero y sentó una tradición.
El nombre de la casa comercial está intocado. ¿Cuál especie es más trabajadora que la que vive para la cera y la miel?
La estantería de madera ha renovado inventario. Pilas de camisas, yompas, chamarras, chalecos y utilísimos pantalones de peto se han vuelto a colocar.
Huele a nuevo.
Y la atención de los dependientes también sigue tradición: Ema puso la muestra con don de gentes con los clientes que, aún hoy, para ganar el sustento necesitan overol “a lo Diego” o yompa “a lo Xochitiotzin”.






