Cuando el especialista en Patrimonio Histórico Sergio Vergara tiene que elegir, entre todos los monumentos, cuál es el más emblemático de la victoria de la Batalla de Puebla frente al ejército francés no duda en señalar Los Fuertes, esos gigantones levantados en los cerros del Oriente de la ciudad.

Y aunque el catálogo forzosamente incluye el monumento-mausoleo, con cañones originales –dice Vergara– de la Batalla del 5 de Mayo de 1862, con chorros de agua sobre brazos geométricos, a media cuesta en dirección a La Malinche, subraya los cuarteles.
Es decir, los templos. Porque las armas, el parque, las provisiones y los dormitorios se improvisaron en capillas, templos y conventos, los mejores muros anchos para guarecer a las tropas. Ignacio Zaragoza ocupó de cuartel el templo de Los Remedios, explica Vergara.
Así que el edificio de la 20 Norte esquina con 8 Oriente tiene grabados en los muros los ecos de dictados, órdenes, tácticas y cuanto plan pudo diseñarse ahí. También de los dolores, las angustias y los estragos de la guerra.

Los mejores testimonios gráficos de los días de Intervención Francesa proceden de los documentos extranjeros. Una colección notable se encuentra en el acervo nacional de la Mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Se trata de los grabados y las fotografías recolectados en el Diario del sitio de Puebla de Carlos Casarín. Relatos e imágenes en torno a los sucesos de 1863. Son los apuntes del ejército extranjero.
Del enemigo, pues. Sin embargo, constituyen el documento más nítido del que se puede echar mano para tener una idea de lo que ocurrió en los tiempos de la defensa de México, desde su asentamiento más aguerrido: Puebla, a medio camino del desembarco en Veracruz y la Ciudad de México, cede del poder centralizado. Sergio Vergara cuenta que la estructura metálica que atraviesa al Fuerte de Guadalupe protege los restos del antiguo templo-cuartel.
Además, el templo de San Agustín, si hablara, contaría los cañonazos que lo destruyeron y obligaron a reedificarlo en 1870, para que después perdiera media cúpula en el sismo del 15 de junio de 1999.




