Mario Galeana
Betza Torres creció con el arrullo de los cantos de su pueblo, la nación Comcaac. Cantos sobre las estrellas, las tortugas, la vida marina, el desierto, la guerra, la cosecha, la historia. Para cada momento hay un canto, y por eso Betza dice que son incontables.
“Nuestro pueblo ha sido nómada y esos cantos nos hablan de historias vivas, de momentos que han acontecido realmente durante esas travesías realizadas por nuestros antepasados. Hay cantos sobre celebraciones, pero también hay cantos sobre el extermino al que han querido llevar a nuestro pueblo”, dice.
El mes pasado, Betza Torres salió del territorio de la nación Comcaac –que comprende dos localidades de la costa desértica de Sonora, Desemboque y Punta Chueca– para someterse a una intervención quirúrgica en Ciudad de México. A su paso, arribó a la Galería Municipal de Puebla para interpretar un puñado de estas canciones ancestrales del pueblo indígena seri, como también se les conoce.
Betza explica que los cantos son un motor de fuerza para su comunidad. Pero, con la influencia de otros géneros musicales, también se han adaptado a interpretaciones mezcladas con rock, hip-hop y reguetón, lo que ha renovado el aprendizaje de la lengua, el dibujo melódico y las narraciones entre las personas más jóvenes del pueblo.
Su voz se ha escuchado en foros amplios: el 17 de julio pasado, Betza y otros músicos de la nación Comcaac abrieron un concierto de La Maldita Vecindad que se realizó en el zócalo de la Ciudad de México. Lo hicieron bajo su ritmo tradicional, pero también con adaptaciones de electro pop y metal.
Interpretaron canciones sobre su origen, pero sobre todo en contra de la explotación minera que asola su territorio. Según el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), en el territorio comcaac hay ocho concesiones mineras a cielo abierto que, sumadas a la pesca furtiva y al narcotráfico, acechan la existencia de la comunidad.
El sábado de concierto, durante su paso por Puebla, a Betza le bastó un pequeño tambor y su voz para interpretar los cantos tradicionales de su pueblo. Canciones que, por su carácter anónimo, son patrimonio de toda la comunidad.
“No es que se enseñen específicamente, sino que se cantan en fiestas y ceremonias, y aunque la gente no las esté estudiando, las aprende. Si uno quiere aprender un canto de forma especial, que hable específicamente sobre algún animal o una situación, entonces uno pide a la gente mayor que se lo enseñe, y así se van conservando”, explica.
Los cantos pueden estar conformados por oraciones, diálogos o discursos breves; a veces, incluso, por una sola palabra.
A Betza le gusta particularmente el “Canto a las estrellas”, que da las gracias a los astros por la creación de su pueblo. El canto alimenta un mito popular, pero es preciso: entre las 69 lenguas indígenas que hay en México, la comcaac es la que más preguntas genera entre los antropólogos.
No se tiene identificado su origen, más allá de que es completamente distinta a las lenguas que prodigaron en el resto del país, y que su relación más estrecha y reciente se encuentra con el yumano, en la parte norte de la península de California.
Si los cantos de la nación comcaac han sido preservados a diferencia del resto de las culturas prehispánicas, de los que queda casi nada, es porque este pueblo era “la antítesis de lo que necesitaban los españoles”, según el INPI.
Su territorio no era suficientemente aprovechable, no tenían riquezas y no conocían la siembra. Eso permitió a los seris conservar durante más tiempo su autonomía y su cultura.
“Yo pertenezco a un pueblo originario, pero conozco a gente de fuera. He aprendido sobre influencias extranjeras, porque, para poder caminar bien entre los demás, debo alcanzar un equilibrio. Pero, ante todo, conservamos nuestros cantos”, dice.
NACIÓN INTRÉPIDA
Los comcaac integran una etnia del noreste del país y:
Caminaban en los límites de cadenas montañosas, en cuatro islas y en la costa desértica de lo que hoy es Sonora
Actualmente, esa ruta atraviesa 14 municipios
La movilidad del pueblo la decidían los recursos de agua dulce y los ciclos de flora y fauna para su alimentaciión
Antes de la llegada de los españoles, la nación comcaac se organizaba en seis bandas, divididas en clanes
La estructura social era matriarcal; las mujeres recolectaban los recursos que garantizaban el sustento diario
Ellos se llaman a sí mismos comcaac, “la gente”. En lengua yaqui se les dice “seris”, que significa “hombres de la arena”
Fuente: Instituto Nacional de Pueblos Indígenas



