El futbol no siempre es bondadoso con aquellos que están dispuestos a todo por tener una carrera fructuosa y duradera, y la muestra es Miguel Ángel Alvarado Caloca, quien desde muy joven dejó la comodidad para hacerse un hueco en el deporte, pero nunca encontró esa estabilidad y desarrollo que ahora busca incentivar en otros a través del coaching.
Caloca, como sus conocidos le dicen, pasó los mejores momentos de su vida vistiendo la playera del Puebla de La Franja, y tal era su afán de destacar en las canchas, que se aventuró en Chicago y Finlandia, pero el futbol le bajó el pulgar, aunque a su vez le brindó entre otras oportunidades, el conocer a los que ahora son sus mejores amigos, visitar diferentes países e introducirse en el coaching, que hoy es su principal actividad.
SIETE AÑOS EN PUMAS
Nacido en la capital del país, el balompié entró en su vida cuando apenas tenía cuatro años, y a los diez, se enfiló en las Fuerzas Básicas de Pumas, equipo que le dio su formación como jugador profesional.
“De futbolista empecé muy joven, prácticamente desde los cuatro años estoy con el futbol, ya cuando empecé en serio dirigiéndome a lo profesional fue a los diez años cuando entré a cantera en Pumas, estuve prácticamente siete años en las Fuerzas Básicas, de los diez a los 17, en ese lapso obviamente hubo años buenos y regulares”, dijo.
El primer desliz de Miguel llegó a los diecisiete años, cuando no vio futuro en su estancia en los universitarios y dejó la institución para enrolarse con una filial del Cruz Azul.
“Después de esos siete años en Pumas, me fui a jugar a un equipo de Tercera División de Cruz Azul en Ciudad de México, yo lo que necesitaba era sumar minutos por la poca actividad que tenía en Pumas, es lo que busqué ese año en Tercera, me iba bien pues prácticamente jugué todos los minutos, y después de eso decido irme a probar al Puebla , tenía la oportunidad de quedarme otro año en Tercera, pero creí que el objetivo era buscar una sub 20”, agregó.
LLEGÓ AL PUEBLA CON 17 AÑOS, PERO NO DEBUTÓ
La primera gran sacudida a su vida tratando de encontrar su lugar en el futbol se dio cuando apenas se acercaba a la mayoría de edad, ya que dejó su casa, su ciudad y llegó a Puebla para tratar de dar el salto que hiciera crecer su carrera.
“Realmente no recuerdo cuál fue la razón por la que elegí Puebla, no quería intentarle en los equipos de Ciudad de México, ya había estado en Pumas y sabia de la situación de Cruz Azul y América, y yo creo que por la cercanía decidí Puebla, entonces fui a probarme, llegué con la fecha muy cercana al cierre de registros a las Sub-20, aunque en las pruebas les gustó lo que vieron, pero ya no me pudieron registrar y me quedé seis meses sin jugar, aunque ya entrenando con el equipo”.
Tras seis meses sin jugar, para el Apertura 2011 se sumó a la Sub-20 camotera siendo de los más jóvenes del equipo, madurando de tal forma que para el Apertura 2013 se ganó un lugar en el primer equipo que por entonces dirigía el histórico de la Franja, Manuel Lapuente.
“Pasaron los seis meses de prueba y me dan el contrato con la sub-20 yo teniendo 17 años, estuve tres años registrado ahí, se me acabó la elegibilidad y después de eso pasé un año con el primer equipo, gracias a que (Manuel) Lapuente decide registrarme, me tocó ir a pretemporada”, señaló.
En ese primer certamen ya como jugador de Primera División, las oportunidades no le llegaron, solo le permitieron entrenar con el plantel mayor y llegó a ser citado a los encuentros de Copa MX, pero se quedó en el banquillo, aunque la salida de Manolo Lapuente y la llegada de Rubén Omar Romano como estratega lo acercó a la puerta de salida.
“En ese año me fue bien porque Lapuente me contemplaba para los partidos de Copa o me tocaba bajar con la Sub-20 como mayor, pero digamos que cada semana tenía actividad, aunque después de que sale Lapuente llegó Romano, con él también llegué a salir a banca en Copa, pero realmente no tuve actividad con él, estuve entrenando con primer equipo incluso me mandaba entrenar con la Sub-20, pero ya ni ahí jugaba, preferían darle actividad a otros jugadores”, indicó.
PEREGRINÓ POR ESTADO DE MÉXICO, EU Y FINLANDIA
Luego de entender que su etapa con la Franja había terminado, para el segundo semestre del 2014 comenzó un peregrinaje que se alargó hasta por cuatro años.
“Cuando me entero de que va a estar otro año Romano y no veía actividad, decido salirme del Puebla, me fui a Segunda División con los Potros UAEM, ahí me fue más o menos, aunque quedamos campeones, después me fui jugar a un equipo en Laredo, Texas, a una liga semiprofesional que realmente la ocupé para no parar y seguir teniendo actividad”.
“Después de esa etapa me regreso a México a jugar otra vez
en Segunda, pero ahora en el Real Cuautitlán, donde estuve cerca de dos años, y la verdad muy bien en ese equipo, era un jugador que querían bastante, tenía apoyo de las personas”, recordó.
Tras su buen momento en el Cuautitlán, quiso probar suerte en la MLS y viajó para pretemporada con el Chicago Fire; empero, al final no pudo ganarse un lugar en el róster y para colmo, al regresar de la aventura estadounidense, tuvo una lesión importante en la rodilla.
“Tenía oportunidad de quedarme otro año en Cuautitlán, pero me puse en reto más grande, porque meses antes había hecho unas pruebas me invitaron a hacer la pretemporada con el Chicago Fire de la MLS, fuimos a Florida, pero al final no conseguí el contrato porque como ocupaba espacio de extranjero y buscaban jugadores que le generen ventas de playeras y alguien de renombre. Después de eso tuve una lesión de rodilla regresando del viaje, ya había tenido una lesión de esas en Puebla, pero de la otra pierna”, comentó.
Su último intento por seguir jugando fue en el 2018 cuando se animó a viajar a Finlandia para hacer pruebas con el FF Jaro, equipo que en ese momento estaba en la Segunda División de aquel país, y que posteriormente llegó a tener hasta tres futbolistas mexicanos como el exPuebla, Luis Macue Robles, Darvin Chávez y Jahir Barraza.
Sin embargo, la aventura se convirtió en pesadilla pues desde el primer entrenamiento sufrió una nueva lesión ahora en el tendón de Aquiles, lo que lo convenció de ahora sí colgar los botines y retirarse con 26 años de edad.
“Después de la recuperación de la rodilla me fui a probar a un equipo de Finlandia que se llama FF Jaro, estuve tres meses, pero las cosas no salieron nada bien desde el primer entrenamiento porque me volví a lastimar, ahora el tendón de Aquiles, tuve que parar dos meses, venia la rodilla y luego esto, mi nivel había bajado muchísimo y cuando no se da el contrato en Finlandia es cuando decido dejar el futbol, dedicarme a otra cosa por completo, y fue ahí que terminó mi vida futbolística”, apuntó.
EL COMIENZO COMO COACHING
Por el hartazgo a todo el sufrimiento e incertidumbre que vivió durante esos años, aceptó alejarse de las canchas y acercarse a al coaching.
“En ese momento pensé que hasta aquí el futbol, ya estaba cansado de muchas cosas que engloban a la profesión, la incertidumbre de estarte moviendo, de no saber dónde vas a vivir los próximos seis meses, las lesiones, en fin, era algo que ya no disfrutaba mucho intentándolo”.
“Yo conocí el coaching desde que estaba en Puebla, pero yo del otro lado, tenía una persona que me daba el coaching a mí, que era Francisco González y ahora es un gran amigo, me daba el coaching, entonces empecé a conocerlo, a vivir el proceso y me interesó a raíz de eso”, señaló.
El coaching le ayudó a salir de la inestabilidad emocional en la que se había sumido, por lo que su preparación la combinó con su labor como mercadólogo, profesión que aprendió en sus estudios de licenciatura.
“En ese momento todos los libros que consumía eran de desarrollo personal para esa inestabilidad emocional que tenía por la incertidumbre de no saber si las cosas iban a salir bien y eso me fue metiendo más al coaching, aunque lo estuve mezclando, porque cuando regresé estuve trabajando en oficina, estudié mi carrera de mercadotecnia y tuve la fortuna de comenzar a trabajar en una empresa que se llama PDL.
En ese lapso, el coaching dejó de ser solo una forma para mejorar su vida y se convirtió en una labor que quiso llevar más allá, pensando en alcanzar la especialización y coachear a otros futbolistas.
“Ya había estudiado cosas de coaching, pero no tenía una certificación como tal, entonces me empecé a certificar y lo llevé de la mano con mi trabajo de oficina, en el momento en que termino la certificación, empecé a tener clientes, como futbolistas pero jóvenes, que estaban empezando su carrera. Ahora recibo a comunicadores que están relacionados a los medios de comunicación, periodistas o conductores de Sport Center, TUDN, Fox Sports”, contó.
EN CONFINAMIENTO LANZÓ SU PODCAST
Desde entonces su crecimiento fue constante, su preparación casi sin descanso se amplió y durante el confinamiento por la pandemia, se decidió a lanzar un podcast llamado ‘El poder de una anécdota’.
“En cuarentena decidí empezar con el proyecto del podcast, un día me grabé con el celular, hice un audio y lo compartí con muy pocas personas, mi novia, uno de mis amigos y mi familia, y cuando lo escucharon les gustó. Meses antes había hecho cursos de oratoria y ahí se me quedó grabado la importancia de una historia dentro de una plática o en una conferencia, que está comprobado que para captar la atención de la gente en una conferencia debes compartir una anécdota y por eso le puse ese nombre”, narró.
Con este bagaje, su meta a corto plazo es convertirse en un conferencista prestigioso, crear una marca personal y que se busque sus servicios para ayudar a la gente a cumplir objetivos y crecer de forma integral.
“Al final a lo que le tiro es a ser conferencista, todo lo que yo estoy haciendo con el podcast es crear una marca personal, después poder escribir un libro creando un contenido de valor para las personas, tener una comunidad de personas que estén interesadas en crecer y cumplir objetivos, desarrollarse en cualquier ámbito de su vida”, dijo.
TERMINÓ EN PAZ CON EL FUTBOL
A dos años de su retiro y con el cambio de mentalidad que le ha dado el coaching, Caloca se siente en paz con el futbol porque entendió que el sufrimiento que tuvo es parte del deporte.
“Realmente yo termine súper en paz con el futbol, yo en el momento que decidí dejar el futbol dije ahorita es cuando me siento agradecido por todo lo que me dio, me siento muy afortunado de poder vivir todas esas experiencias, me dio a mis mejores amigos, los lugares que conozco en el extranjero son gracias al futbol, entonces ni modo que le pueda tener algún resentimiento, tengo un nivel máximo de gratitud. Cuando decides que vas a ser futbolista sabes que a veces vas a ir a banca, a veces no, a veces va un recomendado, así es el futbol”, confesó.
En ese mismo concepto tiene al Puebla de La Franja, conjunto en el que tuvo los mejores momentos de su vida.
“Al Puebla le tengo mucha gratitud porque los mejores momentos de mi vida los viví ahí en todos los sentidos, siento un cariño muy grande por el Puebla, de hecho, los pocos partidos que sigo son los del Puebla, puedes tener años buenos, malos, puede venir gente que te quiere, puede venir gente que no te quiere, puedes tachar a una institución, eso pasa en cualquier profesión, justa e injusta algunas veces, así es la vida”, finalizó





