Con el deseo de ser actor y estrella de la televisión, brincó como figura del cuadrilátero y se convirtió en uno de los más respetados en la lucha del estado
Su larga trayectoria le ha permitido al maestro Centella de Oro ser uno de los luchadores más respetados en el pancracio poblano, dejando atrás la etapa en la que su interés estaba en la actuación. Deseaba convertirse en una estrella de televisión e incluso participó en algunos comerciales. Sin embargo, en la actualidad, su único escenario es el cuadrilátero.
Antes de descubrir el mundo de los costalazos y el fitness, el sueño de Luis Madrid Polanca, su nombre real, era convertirse en una estrella de televisión. Logró hacer realidad este sueño a los 21 años cuando participó en videos y comerciales de televisión.
El maestro de pancracio en la Angelópolis confesó que, a pesar de que la halterofilia formó parte de su vida desde la adolescencia y se convirtió en un estilo de vida que sigue manteniendo, si no se hubiera dedicado al deporte, habría deseado ser actor. Siempre tuvo un profundo interés en la actuación y tuvo la oportunidad de participar en comerciales de televisión gracias a Gerardo Macfarland, exjugador del Puebla y actual entrenador, a quien siempre agradecerá por permitirle cumplir su sueño.
“Si no hubiera sido luchador, habría sido actor. Me gusta mucho la televisión. Pude incursionar en ese medio gracias a alguien a quien tengo un gran cariño, como Gerardo Macfarland, quien me llevó a hacer videos y comerciales de cremas reductivas y ejercicios cuando tenía 21 años”.
Su historia como luchador cuenta con muchos momentos destacados, pero dos de ellos en los que se enfoca son cuando perdió la máscara ante una leyenda del pancracio poblano, Tarahumara, lo que marcó un antes y un después, ya que a partir de ese momento pudo unirse a la “Universidad de los Guapos”, un grupo que Shocker, famoso hace dos décadas, inició.
“Mi papá luchaba como Chico Madrid, pero yo no usé ese nombre. En mis primeras luchas, aparecí como el Código. Saeta Negra me invitó a formar una tercia como los Centellas de Oro, y al final, me quedé con el nombre y hasta la fecha sigo luchando con él. Uno de los momentos más destacados fue cuando perdí la máscara contra Tarahumara. Tuve una gran aceptación del público y en una función me vio Shocker, quien me invitó a la Universidad de los Guapos. Fui parte de la primera generación y entrené con ellos en la Arena México, aunque no pude permanecer mucho tiempo y regresé a Puebla”.
El experimentado luchador también relató su experiencia en marzo de 2020, cuando le diagnosticaron COVID-19 y comenzó a experimentar síntomas que se intensificaron, llevándolo a pasar mes y medio en cama y perder 22 kilos de peso.
“Me contagié durante la primera ola de la pandemia. Al principio, parecía una gripe común, pero con el tiempo, los síntomas empeoraron. Además de la gripe, tuve diarrea, cansancio extremo, falta de apetito, pérdida del sentido del olfato y del gusto, y fiebre alta. Un médico me diagnosticó COVID-19. En tres días, la falta de respiración empeoró y no podía comer. Pesaba 87 kilos, pero al cabo de un mes ya pesaba 65 kilos. Estuve en cama durante mes y medio, y la dificultad para respirar fue una experiencia muy intensa”.


