Los habitantes de Santiago Xalitzintla son personas valientes, atrevidas, que lejos de temerle al Popocatépetl lo veneran y lo doman con ofrendas y rituales. Esta determinación se ve reflejada en Darío Castro, fondista que tocó el cielo en noviembre pasado al ganar el Maratón de Ciudad de México y, ahora, su mayor sueño es convertirse en olímpico.
Este maratonista nació en dicha localidad, separada apenas por 12 kilómetros del cráter de la que los mexicas llamaban “La Montaña Humeante”, aunque gran parte de su vida la ha vivido en la capital del país.
Aunque estuvo cerca del retiro, por la complejidad de su deporte y contagiarse de COVID-19durante 2020, a sus 32 años de edad sigue abriéndose camino, gracias a su experiencia en dos de los maratones más importantes de Europa, que lo perfilan para clasificar a París 2024.
INICIÓ EN FIESTAS PATRONALES
La historia entre Darío y el atletismo comenzó cuando tenía 18 años de edad, viviendo con sus papás desde los 8 años en Ciudad de México, pero regresaban a Xalitzintla para celebrar la feria patronal de julio, en honor a Santiago Apóstol.
Uno de sus tíos lo inscribió para participar en la tradicional carrera, lo que quedó en su gusto: “Esa fue la primera en la que participé. Fue hasta dos años después que busqué a un entrenador para enforcarme a lo profesional y ahí fue que me vio las cualidades de fondista”.
DEL CASI RETIRO A CENTROAMERICANOS
Su amor por los kilómetros cada vez se hizo más grande y en 2016 tuvo su debut ya como corredor elite en el Maratón Lala, tradicional en Torreón, Coahuila, pero en el que su experiencia fue tan mala que llegó a pensar desde ese momento en el retiro.
“Mi debut no fue el esperado, le sufrí mucho, me di cuenta que era una prueba muy difícil, extenuante y le dije a mi entrenador que no me gustaba y que no me quedaban ganas de seguir corriendo el maratón”, recordó.
José Antonio Solís, su primer entrenador, fue fundamental para que siguiera con su carrera, pues lo convenció de entrenar más y mejor para obtener mejores resultados, por lo que en un año pasó de pensar en el retiro a dar la marca para clasificar a los Juegos Centroamericanos, que se celebraron en Barranquilla, Colombia, en 2018.
“Mi entrenador sabía que era cuestión de más trabajo y de tener confianza, por lo que al siguiente año le volvimos a intentar. En 2017 corrí dos maratones: en el de Tecamachalco quedé en tercer lugar y, a los cuatro meses, en el de Mexicali doy la marca para los Centroamericanos”, dijo.
RÓTERDAM, VALENCIA Y LA COVID
Tras 10 años trabajando con el profesor Solís comenzó a entrenar en el Gondi MX Team, a cargo de Enrique Hernández Ávila, destacado entrenador que se dedica a preparar atletas para Mundiales y Juegos Olímpicos.
Esto lo llevó a seguir con la internacionalización y en 2019 brincó “el charco” y participó en dos de los maratones más destacados en Europa: Róterdam, Países Bajos, y Valencia, España.
“En Róterdam no me fue bien, porque hice dos horas y 22 minutos, en el de Valencia bajé a dos horas y 18 minutos”, precisó, al tiempo de recordar que trató de clasificar a los Juegos Panamericanos de Lima y se quedó corto.
Para 2020 tenía grandes planes de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio, pero la pandemia de coronavirus llegó.
“El año pasado fue muy complicado. No tuve actividad, estaba entrenando por mi cuenta y en septiembre me contagié, si bien no fue grave, me tuvo mucho tiempo parado, porque fue hasta finales de noviembre cuando regresé a trotar. Reporté con el profe Hernández en diciembre y mi primera carrera fue en febrero de 2021”, indicó el fondista.
CAMBIÓ HOUSTON POR CIUDAD DE MÉXICO
Tras superar el contagio y no presentar secuelas importantes, este año fue de recuperación para Castro, pues volvió a las pistas.
“En febrero tuvimos un chequeo de 20 kilómetros y en marzo corrí la Copa Nuevo León y gané con mi mejor marca en 10 mil metros. Después participé en los Nacionales de Primera Fuerza en Querétaro y terminé en quinto lugar”, comentó.
Tratando de regresar a su buen desempeño, su entrenador hizo un cambio en su calendario de competencias, pues en lugar de hacer una preparación larga para el Maratón de Houston, que se correrá en enero, le recomendó participar en el Medio Maratón de Nueva York en septiembre y tomarlo como el inicio para preparar el Maratón de Ciudad de México.
APUNTO DE ABANDONAR
La noche del 27 de noviembre, un día antes de correr el Maratón de Ciudad de México, todo fue nerviosismo, pero su entrenador supo cómo motivarlo para que llegara con confianza al disparo de inicio.
La primera mitad de la prueba de los 42.195 kilómetros la tomó con un ritmo tranquilo, el cual le alcanzó para irse a la cabeza junto a su compañero de equipo Eloy Sánchez y el keniata Rodgers Ondati Gesabwa.
“Ya íbamos concentrados, sólo pensaba en correr más rápido, en un inicio el ritmo era cómodo y tranquilo para nosotros, aumenté el paso y vi que mi compañero Eloy y yo íbamos más rápido y no aflojamos el paso para llegar bien a la meta. Ya después del kilómetro 21 di el jalón y ya para el kilómetro 23 ya iba solo”, narró.
Sin embargo, en la recta final y cuando más cómodo estaba, una sobrecarga muscular en los isquiotibiales de la pierna derecha lo obligó a prácticamente detenerse, ya que el dolor era intenso y todo indicaba que a unos minutos de ganar el maratón iba a abandonar.
“Fue un tirón que sentí, realmente no me lo esperaba, porque iba corriendo sin ninguna sensación de dolor. Así, de la nada, aparece y sentí que por un momento perdía la carrera. Tuve que caminar porque la pierna no la podía flexionar, fue un momento difícil, pero seguí avanzando y el dolor fue pasando, fui agarrando de nuevo el paso, me tuve que esforzar para alcanzar a Eloy y para el kilómetro 39 lo alcancé”.
HIZO HISTORIA
Ya emparejado con Eloy Sánchez y con la lesión aparentemente superada, Darío mostró la valentía y el atrevimiento que caracteriza a los oriundos de Xalitzintla, pues llegó a la meta sin ningún problema cruzando apenas un segundo antes que su compañero de entrenamiento.
Con ello logró tres cosas: convertirse en el tercer poblano en lograr la proeza de ganar el Maratón de Ciudad de México, acabar con una sequía de 12 años sin un campeón mexicano y la mejora en su marca personal.
“Con Eloy nos pusimos de acuerdo para llegar juntos, lo conozco hace muchos años y así lo decidimos. Cuando llegué a la meta me sorprendió más el tiempo, paré mi crono en dos horas y 14 minutos, rompí mi marca personal de maratón y eso me motiva, porque sé que puedo correr aún más rápido. Mi mejor marca era 02:17:19, pero a nivel del mar”, precisó.
APUNTA A PARIS 2024
Darío Castro Pérez es una promesa poblana del atletismo mexicano, quien desde 2022 buscará iniciar un ciclo que los lleve a los Juegos Olímpicos París 2024.
“Todavía no he platicado con mi entrenador sobre cuáles serán las próximas carreras, pero yo regreso a entrenar en una semana y seguramente será un maratón en el extranjero, donde se pueda mejorar la marca personal para clasificarnos al Mundial de la especialidad y buscar dar la marca para Centroamericanos o Panamericanos, para que con ese proceso lleguemos a Juegos Olímpicos, que sin duda es mi sueño. Estamos en la pelea y vamos por buen camino”, concluyó..





