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Diego Cruz podría llegar a Tercera División española

Antonio Zamora por Antonio Zamora
18 diciembre, 2021
en Deportes
Diego Cruz podría llegar a Tercera División española
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A Diego Cruz le gusta confiar, creer y per­sistir, por eso tras dos años alejado de las canchas y luego de varios sucesos desagradables, anhela continuar con su carre­ra de futbolista y ante las puer­tas que se le han cerrado en Mé­xico, en enero puede fichar con un club español.

Con 26 años de edad, el chi­huahuense se ha enfrentado a un viacrucis gran parte de su vi­da, desde tener que dejar muy jo­ven su casa persiguiendo el sue­ño de ser jugador, hasta ser re­chazado por su baja estatura, aunque nada como las arritmias cardiacas que lo han perseguido por largo tiempo y que lo obliga­ron a someterse a una cirugía.

Y si bien en el Puebla le die­ron la oportunidad que siempre buscó debutando como profesio­nal en 2015, el club también lo maltrató al dejarlo desamparado justo después de su operación de corazón y en plena pandemia.

“ME DIJERON QUE NO POR CHAPARRO”

Su historia comienza en su na­tal Chihuahua, donde su herma­no mayor lo encaminó al futbol, por lo que desde muy pequeño le surgió el sueño de convertirse en jugador profesional, aunque pa­ra eso tenía claro que para tras­cender debía dejar la ciudad.

“El futbol yo creo que nací con él, desde los tres o cuatro años yo ya estaba pateando un balón, entonces creo que el futbol me eligió a mí, aunque también fue gracias a mi hermano que es ma­yor que yo, también le gustaba mucho y quise seguir sus pasos. Desde chiquito tenía claro que quería ser futbolista profesional, pero después de andar por varios equipos locales, llegué al tope y sabía que tenía que salir del esta­do para trascender”, dijo.

Con 17 años y gracias al aventón de un amigo, Diego de­jó su casa y viajó al centro del país para hacer pruebas en di­ferentes equipos con la esperan­za de ser fichado, pero el camino no fue fácil, pues sin contactos y solo con su astucia de su lado, se le comenzaron a cerrar puertas por su baja estatura.

“Yo no tenía un contacto dentro del futbol, entonces lo que hice fue buscar en internet información para las visorias y las primeras que encontré fue­ron con el América. Conseguí un raite con un amigo que iba a Mé­xico, me probé en América, pero no quedé porque me dijeron que estaba muy chaparro, y en Pa­chuca quedaron de llamar, pero nunca pasó. Ya allá decidí venir a Puebla, tomé el camión y estu­ve entrenando una semana con la Sub-17, les gustó y así fue có­mo me quedé”, recordó.

LLEGÓ A PUEBLA A LOS 17 AÑOS

El futbol lo llevó a 1,500 kilóme­tros lejos de su casa, pues cuan­do le confirmaron que se queda­ba en La Franja, regresó a Chi­huahua, avisó en su casa, tomó sus cosas y volvió a la Angeló­polis para sumarse a las Fuerzas Básicas enfranjadas.

“En mi casa por un lado se pusieron muy contentos y felices de que había conseguido que me aceptaran en un club, pero tam­bién había preocupación, sobre todo mi mamá porque sólo te­nía 17 años y ya me iba de la ca­sa, iba a estar solo, pero siempre me apoyaron”, comentó.

Fue en el primer semestre del 2013 cuando se incorporó a la cantera poblana y tras dos años de destacar, pudo cumplir el sue­ño de presentarse como profesio­nal en el Clausura 2015 en un partido de Copa MX ante Monte­rrey para el cual ni siquiera esta­ba convocado, pero la lesión de un compañero le abrió la posibilidad.

 “Mi primer año en Puebla fue muy complicado, pero fueron más mis ganas de jugar y pude ir subiendo categorías hasta que me subieron a entrenar con el primer equipo. De mi debut ten­go varios recuerdos, para empe­zar ni siquiera estaba convoca­do, pero se lesionó un compañe­ro y me convocaron. Fue una se­mifinal contra Monterrey, empe­cé en la banca y cuando ya esta­ba el marcador definido a nues­tro favor, entré de cambio, fue una emoción muy grande el po­der cumplir el sueño”, recordó.

FUE CAMPEÓN CON EL PUEBLA, PERO SIN MEDALLA

Cruz puede presumir que fue campeón muy poco después de debutar pues tras esa semifinal en la que hizo su presentación, el Puebla venció a Chivas en la fi­nal y se coronó campeón de Co­pa MX, y al haber participado del certamen, le correspondía una medalla, pero el entonces due­ño, Jesús López Chargoy, metió a familiares a la premiación y se las acapararon.

“Como tuve minutos en el torneo fui parte del plantel en­tonces me correspondía meda­lla, aunque no jugué la final por­que todos los jugadores se recu­peraron, pero en la premiación todo estuvo muy raro, se metie­ron varios de los familiares de los Chargoy a recibirlas y les tocó a los sobrinos y pues a mí no me tocó, al final es una medalla, no importan tanto sino más bien el conseguir el campeonato con el equipo”, reconoció.

ATLAS Y CELAYA, SUS OTROS EQUIPOS

Ese Clausura 2015 fue de ensue­ño para él, pero apenas terminó y las cosas cambiaron, pues al siguiente semestre no entró en planes del técnico Pablo Marini y para 2016 partió al Atlas.

“Yo quería debutar en Li­ga con Puebla, pero nunca se dio, Marini me sacó a banca, pero por los partidos no se dio. En 2016 me fui al Atlas y aun­que empecé en la sub 20 fui su­biendo y ahí pude debutar en el 2017, aunque después tuve des­acuerdos con el entrenador que era el Profe Cruz, me volvió a ba­jar a la Sub-20 y mejor me regre­sé a Puebla en 2018”, declaró.

Su regreso a La Franja fue fructífero porque con Enrique Meza como entrenador tuvo ma­yor protagonismo; sin embargo, el vaivén de su carrera continuó y para 2019, llegó José Luis Sán­chez Solá Chelís como entrena­dor, y otra vez fue borrado por lo que encontró refugio en el Cela­ya del Ascenso MX.

“Yo ya estaba ansiando tener más minutos y me sentía más preparado, pero como en Atlas sabía que no iba a tener tanto juego me pareció buena opción regresar a Puebla aparte de que ya conocía a este club, estaba el profe Meza quien es un entrena­dor con experiencia. Tuve bue­na participación en Liga y Copa, pero en 2019 llegó Chelís, no me tuvo en cuenta y volví a salir, pe­ro ahora a Celaya”, explicó.

EN 2020 TUVO CIRUGÍA DE CORAZÓN

A pesar de que su estancia en Ce­laya iba a ser por un año, sólo estuvo un semestre ya que sus arritmias cardiacas, un mal con­génito que le provocaba acelera­ciones en situaciones de gran es­fuerzo, se incrementaron, por lo que el club guanajuatense optó por terminar la relación laboral y regresó a Puebla donde su mé­dico le recomendó una cirugía de corazón para corregir el mal.

“Iba de préstamo un año y es­tuve seis meses, tuve minutos, no los que me hubieran gusta­do, pero empecé con los proble­mas del corazón y las arritmias cardiacas, entones Celaya ya no quiso tenerme, no querían que me pasara algo, me regresé a Puebla, analizaron mi situación y si bien no era forzoso que me operara, lo decidimos para evi­tar un problema mayor”, señaló.

Diego nació con esta enfer­medad, pero en su etapa como futbolista se acrecentó al nivel de sufrirla en medio de entrena­mientos, causando pánico en compañeros, aunque él apren­dió a manejarlas y regularlas, pero siempre tuvo la incertidum­bre de que se le presentara en un partido televisado y se convirtie­ra en un escándalo, por lo que en febrero del 2020 se sometió al procedimiento quirúrgico.

“Tenía tres años cuando sen­tí mi primera arritmia, pero fue una y ya, con el tiempo iban pa­sando más seguido, me daba una cada dos o tres meses, pero en los últimos años se presentaban más seguidas, incluso ya dos por semana, entonces mis compañe­ros se asustaban mucho, por eso Celaya no quería tener un pro­blema conmigo. Cuando presen­taba las palpitaciones no tenía mareo, ni dolor, simplemente el corazón se me aceleraba, sí eran arritmias muy fuertes, el ritmo me llegaba a 260 por minuto, pero me acostaba, ponía los pies arriba y me sobaba los ojos. Los episodios me duraban de 40 se­gundos a un minuto y ya des­pués podía volver a entrenar sin problemas, ya conocía mi cuer­po”, explicó.

PUEBLA LO ABANDONÓ RECIÉN OPERADO Y EN PANDEMIA

Con la ilusión de continuar ju­gando en el Puebla, aceptó ha­cerse el tratamiento a través de un sofisticado proceso de cate­terismo lo cual prácticamente le desapareció las arritmias y lo de­jó en condiciones de poder seguir como futbolista.

“Afortunadamente la opera­ción no fue tan abrumante, fue un cateterismo por la ingle, in­trodujeron tres cables y a través de eso hicieron todo el procedi­miento, quedé impresionado por el avance de la tecnología, fue una operación avanzada. Des­pués de eso me ha dado una o dos arritmias, pero el doctor di­ce que es normal”, indicó.

Una cirugía de cuarenta mi­nutos y una recuperación de tres semanas fueron suficientes para corregir su mal de corazón, pero cuando todo parecía a su favor, llegó la pandemia, se suspendió el torneo de la Liga MX y estuvo sin jugar, aunque el Puebla, con quien tenía contrato vigente, le prometió que seguiría en el plan­tel, aunque después no cumplie­ron con su palabra.

“En plena recuperación sur­gió la pandemia, se canceló el torneo y mandaron a todos pa­ra sus casas. A mí me habían di­cho primero que me tenían en cuenta que no me preocupara, pero cuando retomaron activi­dades ya no estaba considerado. Me molesté, no se me hacía jus­to que recién operado me hicie­ran eso, hablé con el profe (Juan) Reynoso que era el técnico, me ayudó y me aceptaron. Pero pa­saron dos semanas, contrataron a George Corral que iba a cobrar menos que yo y me dieron las gracias”, contó.

El equipo de La Franja cubrió los gastos de su cirugía, pero des­pués le soltaron la mano, le dije­ron que le iban a conseguir equi­po, pero faltaron a su palabra, al­go que dejó con con un gran re­sentimiento al jugador que de­fendió al equipo Puebla por cua­tro años.

“Me dieron las gracias y se comprometieron a buscarme equipo, pero no cumplieron con su palabra y sí quedé resentido con ellos y con esa decisión por­que confié en ellos, no busqué equipo, no me cumplieron y me quedé ese torneo sin jugar y sin salario, porque ya no tenía con­trato con ellos, a pesar de que ve­nía de una operación”, dijo.

CAYÓ EN DEPRESIÓN TRAS CUMPLIR DOS AÑOS SIN JUGAR

Decepcionado del club en el que debutó, con una inactividad im­portante, los cambios en el fut­bol mexicano y su anteceden­te cardiaco jugándole en contra a pesar de haberlo ya superado, provocaron que este 2021 fuera igual de complicado para él, por­que a pesar de tener todo en ca­minado en equipos de Liga Pre­mier (tercera categoría del fut­bol mexicano), increíblemente no ha podido continuar con su carrera.

“No podía hacer nada más que aceptar mi situación, me se­guí preparando para tocar puer­tas, pero quitaron el Ascenso y pusieron la regla de que es pa­ra más jóvenes, ya no había cu­po para mí. Me entró un poco la desesperación porque no te­nía ingresos y también algunos equipos se enteraron de mi ope­ración y aunque les mostraba la carta de mi cardiólogo de que no tenía problema, no se animaban a contratarme. Para este semes­tre busqué en Liga Premier, iba a fichar por un equipo en León, pero un inversionista se echó pa­ra atrás y no se hizo, después en Irapuato, pero una semana an­tes de iniciar el torneo desapare­ció el equipo”, recordó.

Su último encuentro fue el 9 de noviembre de 2019 jugando todavía con Celaya y desde en­tonces no ha podido volver a una cancha, situación que lo orilló a caer en depresión, aunque ha sa­bido salir adelante con el apoyo de sus seres queridos.

“Han sido golpes duros por­que sé que venía jugando bien, pero siempre me he caracteriza­do por no rendirme, sí he estado en depresión y en desesperación, pero creo en la persistencia y así voy a seguir, hay mucha gente apoyándome, ya tengo dos años inactivo, sin ingreso económi­co, pero estoy agradecido de po­der seguir persiguiendo mi sue­ño porque no toda la gente pue­de hacerlo”, aceptó.

EN ESPAÑA BUSCA SU SEGUNDA VIDA

Esa persistencia lo tiene ahora buscando una oportunidad en el futbol español, pues en días pasados viajó a Madrid, apoya­do por su familia, para probarse en diferentes equipos de Tercera División, esperando poder fichar en enero, cuando abre el merca­do de pases.

“Como en México ya no vi más oportunidades me fui a Es­paña ayudado por mi familia porque es mucho gasto. Fui a tramitar mi visado de trabajo pa­ra jugar en una Tercera, ya es se­guro, pero hasta que no se con­crete nada no puedo decir que ya, por todo lo que me ha pasado y los trámites hay que esperar a que ya se pueda y sí se dé. Me ilusiona esta oportunidad por­que allá estoy más cerca del fut­bol europeo y vamos a probar­le, mi sueño es jugar un día en el Santiago Bernabéu”, apuntó.

Diego se quiere volver a sen­tirse futbolista, se sabe capaz, pero no lo ha podido demostrar, y en el viejo continente espera encontrar esa revancha, esa se­gunda oportunidad que le per­mita estar cerca del balón.

“Lo que más quiero es reacti­varme, volver a jugar otra vez y saber hasta dónde puedo llegar, esta etapa la siento como una se­gunda oportunidad, como una revancha, una segunda vida en el futbol, ya tuve una primer eta­pa con fuerzas básicas y debutar, quiero saber hasta dónde puedo llegar”, destacó.

SE IDENTIFICA CON KUN AGÜERO Y ERIKSEN

Diego Andrés Cruz Esparza es un futbolista chihuahuense que en la cancha demostraba garra y atrevimiento como lateral dere­cho, pero que la vida le ha exigi­do demostrar agallas afuera del empastado y ante sus problemas cardiacos y la dificultad para re­gresar a jugar, se siente identifi­cado con figuras que han atrave­sado también con problemas del corazón como el argentino Ser­gio Kun Agüero y el danés Chris­tian Eriksen.

“Los padecimientos de ellos son diferentes, pero sí me iden­tifico con el Kun y Eriksen, con cualquier jugador que ha teni­do problemas cardiacos, otro fue Iker Casillas, que así de la nada les surge el problema. Pero tengo fe en Dios y yo afortunadamente puedo seguir jugando, no como el Kun que sí le dijeron que lo tie­ne que dejar, Dios me da la opor­tunidad de poder seguir jugan­do, aunque hay que darse cuen­ta que el futbol es lindo, pero no es lo más importante, lo más im­portante es el ser humano, el es­tar fuera del futbol me ha ayu­dado a trabajar en mí y regresar más fuerte y ver a dónde puedo llegar”, declaró.

Etiquetas: club pueblaDiego Cruzfutbol

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