El árbitro tiene un oficio ingrato, porque su labor es hacer guardar el orden dentro de un partido de futbol, pero a cambio se lleva reclamos de aficionados e incluso a veces agresiones de jugadores, aunque eso poco le importa a Enrique Puebla, quien heredó el amor por esta actividad que le ha ayudado a sacar adelante a su familia y tras dos años como profesional, su más grande sueño es ir a un Mundial.
El ser juez dentro de la cancha es su pasión, aunque también lo ha expuesto a momentos difíciles, pues le tocó ser acorralado junto a su papá en un campo de Tecamachalco y también recibir un cabezazo de un jugador desubicado.
Con 26 años de edad ya tiene más de 20 partidos como profesional siendo abanderado y eso lo hace ilusionarse con llegar a Primera División, pero el año pasado atravesó una situación complicada debido a la pandemia, pues a falta de ingresos tuvo que subirse a los camiones a tocar la guitarra e incluso emplearse para armar despensas para familias de zonas marginadas.
EL ARBITRAJE EN LA SANGRE
Enrique platicó a Crónica Puebla que si bien inició con un gusto por el futbol, sus pocas cualidades con el balón lo hicieron decidirse rápido por el arbitraje.
“Primero fue el gusto por el futbol porque mi papá era muy aficionado, entonces me enseñó a ver los partidos, también me llevaba a sus partidos en los que arbitraba en diferentes puntos de la ciudad y en Tecamachalco. Intenté jugar, mi papá hizo un equipo con mis primos y empecé en la portería, después me sacó a la defensa, pero sí era muy malo y mejor me decidí por el arbitraje. Me empezaron a enseñar a los 15 años, fue uno de mis tíos que también es árbitro desde hace muchos años, me mostró cómo ser asistente, porque iba a organizar torneo y como iba a necesitar árbitros, se ofreció a enseñarme y acepté”, recordó.
DEBUTÓ A LOS 15 AÑOS
Una vez que se decidió a ser el hombre de negro ya no dio marcha atrás pues quedó encantado con su debut en un torneo amistoso, aunque no le faltó la dosis de nervios y miedo de que fuera a tener algún error que desencadenara algún reproche o incluso ser amedrentando como alguna vez le tocó vivirlo con su papá.
“Relacionado con el arbitraje he estado desde niño, pero empecé a pitar a los 15 años y desde un principio me gustó. Mi papá ahora ya no arbitra mucho porque se dedica más a su labor como abogado, y mi tío sigue haciéndolo. Mi debut fue en ese torneo que él organizó y empecé con nervios porque a pesar de que eran jugadores de mi edad, pues me daba miedo equivocarme y que me fueran a hacer algo porque ya me había tocado ver agresiones contra árbitros, de hecho, una vez a mi papá no
lo dejaron salir de un campo en Tecamachalco o lo peor que me ha pasado fue en una liga en los campos del seminario en donde un jugador se enojó conmigo porque le empataron a su equipo cuando estaba por acabar el juego, se acercó, me dio un cabezazo y me cortó el labio. Son cosas que para un árbitro están a la orden del día”, apuntó.
Después de esa experiencia quiso seguir cerca del arbitraje por lo que se enroló rápidamente en la Liga Estudiantil, en la cual varios colegios y escuelas de la ciudad compiten en niveles de preescolar y primaria.
“Después de mi debut, mi tío me llevó a la Liga Estudiantil y empecé a pitar partidos de niños de kínder y así comencé a arbitrar más seguido, saliendo de la preparatoria me iba a los juegos. Ya con más experiencia me iba a las ligas de Tecamachalco, Cholula y Amozoc, me pegaba con árbitros más grandes para ir aprendiendo”, dijo.
TUVO QUE BAJAR MÁS DE DIEZ KILOS PARA LLEGAR A PROFESIONAL
Después de varios años de crecimiento en los que aprendió todo lo básico, se sintió listo para dar el salto a lo profesional.
“A la Delegación Profesional de Arbitraje me sumé en 2017, gracias a que conocí al doctor José Arce que es el delegado en Puebla, aceptó que empezara a entrenar, entré como prospecto, me mandaban a pitar partidos de Cuarta División y ahí me fui fogueando ya como asistente a la espera de poder dar el salto a profesional”, comentó.
Sus ganas de trascender lo llevaron a seguir evolucionando, aunque se dio cuenta que no solo el manejo perfecto de las reglas de juego y el carácter eran suficientes ya que tuvo que el aspecto físico es un valor fundamental de los árbitros.
“Como prospecto estuve dos años hasta que pude pasar las pruebas físicas que te exigen, tuve que hacer muchos sacrificios sobre todo en lo físico porque tuve que bajar más de 10 kilos para poder pasar las pruebas físicas, hice dieta con una nutrióloga y tenía que encontrar tiempos para poder hacer ejercicio porque ahí ya estaba en la universidad”, precisó.
MÁS DE 20 PARTIDOS COMO PROFESIONAL
Fue en septiembre de 2019 cuando logró su objetivo, hacer su presentación en el futbol profesional y lo hizo en la otrora Tercera División que ahora se llama Liga TDP, en donde una vez más los nervios lo invadieron, pero pudo salir avante ya que esa actuación le sirvió para que lo siguieran agendando en más encuentros sumando hasta el momento más de 20.
“En el 2019 pude hacer mi debut profesional en la que era la Tercera División, que ahora se llama Liga TDP. La verdad tuve un poco de nervios sobre todo porque mis compañeros me comentaban que eran partidos muy duros en los que si no marcabas bien los asesores te calificaban mal y te podían castigar, afortunadamente me fue bien, estuvo muy bueno el juego y después de eso me siguieron asignando otros encuentros”.
“En el torneo en el que debuté me asignaron a ocho juegos, después para la siguiente temporada me mandaron a 17 porque fueron viendo mi evolución y para este año me ascendieron para estar en la Sub-16 de los clubes de la Liga MX, que son juegos de mayor calidad, porque como son jugadores que ya pueden ser tomados en cuenta para Primera División, hay más intensidad”, declaró.
SU SUEÑO ES IR A UN MUNDIAL
Este impulso lo tiene ilusionado con que pueda seguir siendo tomado en cuenta para ir escalando divisiones hasta llegar al máximo circuito y ahí demostrar su calidad para poder cumplir su mayor sueño, el ir a un Mun
dial como lo hizo el también poblano Miguel Ángel Hernández, quien fue como asistente a Rusia 2018.
“Quiero seguir fogueándome en el arbitraje, seguir haciendo las cosas bien, que volteen a ver a Puebla, que haya más oportunidades, que le den chance a jóvenes como nosotros que estamos en estas categorías y a largo plazo sí me veo en algún mundial que es mi sueño”.
“Miguel Ángel Hernández Paredes es una motivación, he podido estar con él, platicamos cuando nos tocar ir a Toluca a hacernos las pruebas COVID a todos los árbitros, y verlo realizado contagia”, aseveró.
TOCAR EN CAMIONES Y ARMAR DESPENSAS PARA MANTENER A SUS HIJOS
Pero sabe que el camino no es sencillo pues en el 2020 vivió momentos complicados, cuando por la pandemia de COVID-19 se suspendió toda actividad deportiva en el país, lo que lo orilló a buscar otras alternativas para generar ingresos y darle sustento a sus dos hijos y su esposa.
Desde subirse a tocar en los camiones hasta armar despensas en el DIF que le fueron entregadas a familias de zonas marginadas de la ciudad, fue parte de lo que tuvo que hacer para seguir obteniendo ingresos.
“La pandemia sí me afectó, en lo físico subí unos cinco kilos, porque no teníamos actividad, aunque ahorita ya estoy en mi peso ideal. Y económicamente me pegó fuerte porque tengo dos hijos y cuando no hubo partidos pues me quedé sin ingresos, afortunadamente la Federación nos dio un apoyo económico, pero no era suficiente entonces tuve que subirme a los camiones a tocar la guitarra, también me empleé para armar despensas que el gobierno estuvo entregando a familias de zonas marginadas”, señaló.
ES COMUNICÓLOGO Y QUIERE SER ABOGADO
Enrique Puebla García es un poblano que busca sobresalir en el arbitraje y cumplir sus metas, pero al mismo tiempo es un joven que trata de salir adelante en todas las áreas de su vida y la educación también es de trascendencia para él, por eso estuvo desarrollándose como comunicólogo y ahora ha iniciado la licenciatura en derecho.
“Me titulé en Ciencias de la Comunicación en 2017 y siempre me gustaron los medios, pude ir a algunas estaciones de radio, me gustaba cómo hacían los programas y ahora estoy estudiando Derecho y seguir los pasos de mi papá”, dijo.





