Fotos: EFE
Paul Villafuerte entrena duro en Barras Praderas, un gimnasio ubicado en Naucalpan, Estado de México, uno de los municipios con más índice delictivo en la entidad.
Se trata de un gym callejero, que promueve la actividad física para rescatar a niños y jóvenes del alcohol, las drogas y la delincuencia. Para ello ocupó un lote baldío que vecinos de Praderas de San Mateo usaban de basurero.
La iniciativa de Paul se dio tras perder la pierna izquierda a los 23 años, lo cual lo deprimió: “Cuando tocas fondo, en el alcohol o en las drogas, tu vida no vale nada y un día dije: hasta aquí”.
Así, comenzó a retirar la basura y animales muertos del lugar –perros, gatos y hasta un caballo–, sus hermanos Arturo y Juan lo ayudaron a limpiarlo e instalaron unas barras paralelas con tubos reciclados. Arturo contó que Paul “diseñó” los aparatos y los hicieron con “pura chatarra” que compraban en una recuperadora.
A sus 35 años, Paul guía a quien quiera entrenar y los motiva con un: “Sin miedo al éxito, papi”.


