Del bullying al sueño de ser campeona del mundo, así ha sido el camino de la poblana Gabriela La Bonita Sánchez dentro del boxeo, deporte que lleva nueve años practicando y que la ayudó no sólo a liberarse del acoso en su adolescencia, sino también a empoderarse y ponerse metas tan altas como convertirse en la mejor arriba del ring.
Como una forma de salir adelante, Sánchez eligió el pugilismo, ese que no dejó ni cuando se embarazó a los 20 años de edad, voces cercanas le dijeron que lo hiciera. Sin embargo no hizo caso y hoy está ubicada como la tercera a nivel mundial y segunda en México.
La Bonita pelea en peso minimosca, pero su pegada tiene la potencia de una peso pesado, porque en ella pone sus sueños y el soporte que le da su familia y su propio hijo, que se ha convertido en su mayor aliciente.
TODO COMENZÓ PORQUE SUFRÍA BULLYING
La historia de Gabriela comenzó cuando estaba por cursar el bachiller y fue víctima de bullying y acoso, algo que se volvió en el detonante para convencer a su papá de que la indujera a la práctica del boxeo, actividad que comenzó con la idea solo de defenderse, pero que pasó a ser su pasión más grande.
“En el boxeo comencé a los 16 años porque sufrí de bullying, el detonante fue una vez en la calle, una persona se me acercó y me quiso tocar, yo no sabía qué hacer, eso me hizo pedirles a mis papás que me llevaran a aprender un deporte de contacto y fue cuando mi papá se decidió a llevarme a practicar boxeo; desde el primer momento me gustó mucho porque cuando llegamos al gimnasio estaba haciendo sparring y me llamó la atención”, dijo.
Era 2012 y daba sus primeros pasos como púgil amateur, deporte a ser invitada para conformar la Selección Poblana de boxeo que competiría en la otrora Olimpiada Nacional, certamen que reúne a los mejores talentos jóvenes del país y que ahora se llaman Juegos Nacionales de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deportes (Conade).
“Antes del boxeo no había practicado ningún deporte, pero cuando mi papá me llevó al gimnasio decidí quedarme a entrenar y a los tres meses me invitaron a participar al torneo de barrios y de ahí a Olimpiadas Nacionales. Estuve participando desde 2012 a 2015, gané medallas de plata y bronce, luego me embaracé y paré un tiempo, pensé que ya no podría entrenar porque mucha gente comentaba cosas negativas, que ya embarazada y con un hijo no podría seguir, que tenía que hacer otras cosas”, recordó.

DE REGRESO AL RING
Pero el cuadrilátero la llamó de nueva cuenta, pues el tiempo que estuvo alejada le ayudó a darse cuenta que ponerse los guantes era su verdadera pasión y sólo tres meses después de dar a luz regresó a los entrenamientos, se supo en forma y se sobrepuso a las críticas.
“En el tiempo que dejé el box me di cuenta que era algo que quería y que me apasiona mucho entonces decidí volver a entrenar a los tres meses de haber dado a luz, pero ya con la idea de convertirme en profesional, entonces el primer paso fue llevarme a ver las peleas que estaban haciendo profesionales al punto de ya considerarme como peleadora suplente por si alguien no llegaba”, apuntó.
SU DEBUT COMO PROFESIONAL
Después de fajarse por varios meses, en mayo de 2017 se dio su ansiado debut en el ámbito profesional y fue en un salón social de la capital poblana donde hizo su aparición llevándose el triunfo ante la mexiquense Mari La Mala Rodríguez.
“En 2017 se me dio la oportunidad de debutar como profesional aquí, en el Salón Serdán, el 13 de mayo contra La Mala Rodríguez, ganamos por decisión y de ahí en adelante me motivé a seguir entrenando y peleando, y gracias a Dios estamos con 12 peleas como profesional, número tres a nivel mundial y dos en el ranking nacional minimosca”.
A partir de ese momento todo fue crecimiento para Gaby, comenzó a tener rivales cada vez de mayor nivel, empezó un tour por diferentes ciudades del país y con eso también más obstáculos qué vencer.
“Tras mi debut me llegó la oportunidad de pelear contra Lulú Torres, luego me dieron una en Aguascalientes contra Cristina Mora, fue mi primera pelea transmitida por televisión local, estuvo cerrada, sentimos que la ganamos, pero al final se la dieron a ella por decisión”.
“De ahí tuve una pelea contra la hermana de la Barbie Juárez, Lulú Juárez, después llegaron peleadoras más fuertes como Yesenia Martínez, también en Tijuana contra Paulet Valenzuela que venía invicta y salimos con la mano en alto, íbamos con todo en contra, pero salimos adelante, después de esa peleé en contra de Jackie Calvo”, señaló.
DEL SUEÑO A LA PESADILLA
Tras codearse con la “crema y nata” del boxeo femenil en México, en 2019 le llegó una oportunidad de oro, pelear con la mejor pugilista argentina, Yésica Tutti Bopp, por el título mundial minimosca.
La pelea fue pactada para desarrollarse en Buenos Aires, por lo que La Bonita además de someterse a un duro entrenamiento tuvo que empezar con la búsqueda de apoyo económico para financiarse el viaje y los gastos que implicaba la contienda.
Sin embargo, el sueño que representaba para ella una pelea por un cinturón mundial se convirtió en pesadilla horas antes de subirse al ring, porque la planificación del evento y un asalto justo la noche previa, la dejó muy mal parada ante una rival que no la perdonó y terminó por derrotarla por decisión unánime.
“En 2019 nos dieron la oportunidad de pelear por un título mundial en contra de Yésica Tutti Bopp en Argentina, desafortunadamente no se pudo ganar, hubo muchas cosas que se nos complicaron, el pesaje en México siempre son a las 12 del día, pero allá terminamos de salir del pesaje a las 6:30 de la tarde, entonces yo ya estaba muy descompensada, muy cansada, luego llegando al restaurante nos asaltaron, ya no pude comer hasta el sábado que era el día de la pelea, que comenzó hasta las 12 de la noche porque se iba a transmitir en vivo aquí en México, entonces sí fue muy fuerte el no comer, el no descansar bien, peor bueno la experiencia fue buena porque tuve un aprendizaje muy grande y pelear contra la número uno de argentina no es tan fácil”, recordó la pugilista.
LA PANDEMIA, UN GOLPE BAJO
Tras la caída en Argentina, Sánchez se volvió a subir al encordado en diciembre para medirse a Silvia Guerrerita Torres, hermana de Ana María Guerrera Torres, multicampeona mexicana. El resultado fue una victoria para la poblana en ocho rounds en una contienda especial para ella ya que fue justamente viendo hacer esparrin a la Guerrerita como se motivó a comenzar en el deporte.
“Nuestra última pelea fue en Puebla, en diciembre del año pasada, en contra de quien fue mi motivación, Silvia Torres, y salimos con la mano en alto en una pelea complicada, pero que los jueces nos la dieron”, indicó.
Para este 2020, las metas eran altas para Sánchez, ya que estaba considerada para que en mayo integrara una cartelera que iba a estelarizar Mariana La Barbie Juárez, pero la pandemia provocó la suspensión de todo evento multitudinario y se quedó a la deriva.
“Nos tenían contemplados para la función donde iba a estar Mariana La Barbie Juárez contra Jackie Nava, pero desafortunadamente con todo lo de la pandemia se suspendió a pesar de que ya nos estábamos preparando, entonces todos nuestro entrenamientos han sido desde casa, ahorita que hay movilidad podemos salir y entrenar en gimnasio, pero han sido tiempos difíciles de estar en casa, de no saber si podemos pelear o no, ahora nos estamos preparando, posiblemente peleé en noviembre, ya los promotores nos avisarán, aun no nos confirman rival ni fecha”, dijo.
Pero la contingencia no solo la dejó sin rivales sino también sin ingresos, por lo que su familia ha sido su esquina en estos momentos de incertidumbre y le han brindado todo el apoyo para poder seguir con sus entrenamientos.
“Es difícil porque uno como deportista a salir a correr, a entrenar, a estar gimnasio en gimnasio entrenando con los compañeros y ahorita no hacerlo sí ha sido difícil, los ejercicios no son los mismos en casa, también el no ver a la gente es estresante porque estoy acostumbrada a estar rodeada de gente, además de que como no hay peleas pues realmente ese es mi trabajo ahorita y no puedo tener un ingreso, pero mis papás me apoyan, mi novio también, todos estamos haciendo la lucha para salir adelante”.
BOXEADORA, MAMÁ Y DISEÑADORA
Gabriela tiene tres roles en su vida en los que debe mantenerse firme hasta que suene la campana.
Su primera labor en el día es la de levantarse de madrugada para ejercitarse, para después regresar y preparar a su pequeño para llevarlo a la escuela, luego tiene que atender las tareas y deberes en la universidad donde estudia Diseño Gráfico, y una vez saliendo de sus clases, la espera el gimnasio donde todos los días entrena con tal de seguir perfeccionando su técnica y su condición física.
“Es complicado porque no solo es ser boxeadora y mamá, también estoy estudiando la licenciatura en diseño gráfico, tengo que pararme temprano, ir a correr, estoy diciendo que me paraba a las 5 de la mañana, regresaba y preparaba a mi hijo antes para llevarlo a la escuela ahora para que entre a sus clases, luego hacer tareas, ayudar aquí en mi casa, atender la universidad después entrenar un poco, pero todo eso siempre lo he sacado adelante porque mi mamá siempre me ha apoyado, mi familia siempre ha estado al pendiente de nosotros y han sido un motor para mí”, comentó.
EL SUEÑO
Aunque por ahora no tiene definido cuándo volverá a pelear, a La Bonita nadie le arrebata sus sueños y el más grande es el de convertirse en campeona del mundo, un logro que no solo busca por vanidad, sino también para demostrar la fortaleza y el valor de las mujeres en el boxeo y la sociedad.
“Mi sueño es ser campeona mundial, demostrarme que yo misma puedo cumplir mis sueños y objetivos porque las mujeres tenemos con qué, nosotras podemos, tenemos fuerza y valor de salir adelante, mucha gente no toma en serio el boxeo femenil, pero no se ponen a pensar que nosotras también subimos y arriesgamos nuestra integridad y nuestra vida, que un mal golpe puede afectarnos, pero ahí estamos, eso creo que no se valora como se debería”.
“NO SE CONFÍA EN LAS MUJERES”
A lo largo de estos nueve años arriba del cuadrilátero, Gabriela Sánchez ha sido testigo de la poca confianza que hay en la mujer en todos los rubros, algo que a base de triunfos quiere ayudar a cambiar y revertir.
“Desde el principio mucha gente no confiaba en mí, decían que era el sexo débil, desde que inicié muchas persona en el gimnasio me decían: ‘¿qué estás haciendo aquí? deberías estar en tu casa, te van a lastimar ¿no tienes miedo de que tu nariz quede mal?’, dando comentarios tontos básicamente porque creo que todas podemos pelear, cualquier deporte podemos representarlo. Cuando me embaracé muchos dudaron, entrenadores o gente que conocía del medio que pensaba que me trataban bien o que eran de confianza, decían que no iba a lograr nada, que si yo me casaba o tenía un hijo no podría hacer nada, que no iba a terminar mi carrera, pero afortunadamente he podido demostrarme que sí puedo y que si nos lo proponemos, nadie puede negarnos lo que nosotras queremos”, sentenció La Bonita Sánchez.






