A los nueve años lo imaginó: un atrapadón que marcara el out decisivo de un juego internacional. O conectar para la carrera ganadora.
Está a punto de lograrlo: Narda Andrade fue incluida en la prelista de la Selección Mexicana que participará en la Copa Mundial de Beisbol Femenil.
Aún sin fecha, será en Tijuana, en Baja California, terreno bien conocido por la poblana.
Ahí estará a prueba para el róster final del representativo nacional que competirá con novenas de Estados Unidos, Japón o Venezuela.
Y se prepara donde puede. Los meses de cierre de campos por pandemia le ha cambiado rutinas.
Pero está lista. En cuanto la llame el mánager Fernando Alejos, demostrará cualidades con guante y bola.
La combinación de disciplina de entrenamiento con las obligaciones profesionales y de familia son conocidas desde la infancia.
Muy temprano le tomó gusto a la natación, pero su corazón iba a arder en el diamante.
A SOLTAR EL BRAZO
Narda está en los diamantes desde que sabe caminar sola. Papá y abuelo la llevaban a mirar.
Y le tocó padrino experto: Francisco Trompo Acevedo, gloria del beisbol poblano. Dejó por completo la natación a media primaria y se concentró en el beisbol.
“Mi papá siempre se ha dedicado al beisbol y también mi abuelito; los acompañaba a los juegos. Me ponía a jugar con los niños y mi padrino empezó a entrenarme”, recuerda.
Como todo pelotero en Puebla, su lugar de formación fue la Liga Zaragoza.
Se mantuvo hasta los 13 años cuando su categoría ya no podíatener un equipo mixto.
Un año se quedó sin jugar.
Pero recibió la atención y el llamado de Gustavo Mata, reconocido impulsor del softbol en la ciudad.
“En ese momento mi vida se volcó por completo al softbol, pude participar en Olimpiadas Nacionales y Campeonatos Nacionales, hasta que llegué, otra vez, a una edad en que ya no podía competir”.
LA ÚNICA
Pero la falta de equipo femenil no fue impedimento. Regresó al beisbol a los 22 años a pichar.
Sin alternativa, lo hizo en equipos amateurs de hombres.
Y redobló entrenamiento para adaptarse en el regreso, desde el softbol a las novenas.
“Ya me habían invitado a jugar con hombres. No lo hice antes porque estaba estudiando la carrera y preferí acabarla”.
Andrade es odontóloga.
“En esos años me convocaron a un torneo a Mérida, cuando comenzó allá el beisbol femenil, pero no quise”, cuenta.
En 2019, atestiguó como aficionada la histórica actuación de la Selección Mexicana en el Premundial.
Ese pase al Mundial la entusiasmó como nada antes.
“Veía las chavas jugar y le decía a mi papá que quería estar ahí; entonces nos comunicamos con un amigo suyo, Beto Rojas, que es manager de algunos equipos, y a su vez él contactó con Fernando Alejos”.
Alejos, exjugador de Pericos de Puebla, es actualmente el manager del combinado nacional femenil.
“Fer Alejos me pidió que le mandara un video para ver cómo andaba de nivel físicamente para que participara en el Nacional que se hizo en Pachuca”.
Pero no la dejaron jugar en Puebla.
Thalia Villavicencio, seleccionada que juega por Baja California Sur, le abrió camino para integrarse a ese equipo a fin de que Alejos la viera jugar.
No se pudo coronar con las sudcalifornianas, tras caer en la final ante el representativo de Ciudad de México.
Pero generó una estrecha relación con la habilidosa Villavicencio, quien se convirtió en clave para que continuara participando en torneos que le abrieron las puertas y convencer a Alejos del talento y la hablidad de la pelotera poblana.
“Participé en el nacional y después seguí en contacto con ellas, me decían que si Puebla no tenía equipo, que siguiera participando con ellas porque les gustaba cómo jugaba.
“Nos hicimos amigas. Después participé en el torneo Baaxal en Mérida con ellas, también en unas pruebas que hizo ProBeis (Promoción y Desarrollo del Beisbol en México), me invitaron al Nacional de 2020, pero llegaron las suspensiones por la pandemia y a finales del año pasado estuve jugando en Tepeaca”.
Cuando menos se lo esperaba, sus actuaciones con Baja California Sur rindieron frutos.
En diciembre pasado recibió el formato para registrarse y en febrero le llegó la anhelada preselección; es una de las 35 jugadoras consideradas para participar en el Mundial, a la espera de pasar el último corte.
“Iba a ser el nacional en Monterrey, después vino todo lo del COVID y ya no hubo torneos”.
UN SUEÑO ESTAR EN SELECCIÓN
Este llamado la tiene con la motivación a tope y con un sentido de responsabilidad de prepararse a conciencia para ofrecer lo mejor. Se siente capaz de competir con las mejores exponentes del país.
“Tengo que entrenar más y mejor porque me estoy ganando un lugar y no me queda otra que echarle ganas.
“No me bajoneo; hay mucho talento, pero no me comparo porque sé que también soy buena. Si entreno fuerte, voy a ganar mi lugar. Todas tenemos diferentes talentos; yo quiero aportar el mío a la selección y daré lo mejor de mí en el juego”.
Ya se visualiza con la casaca verde en el terreno de juego junto a Rosi del Castillo, otra de las poblanas preseleccionadas, pícher estelar de la Selección.
“Creo que eso es como mi motivación. Siempre ha sido mi sueño formar parte de la selección, yo veía a Rosi y me inspiraba, la conozco desde chiquita; siento que sí puedo quedar en la lista”.
RETO DE DISCIPLINA
Narda Andrade divide sus días entre el trabajo de odontóloga con horarios de entrenamiento y práctica en campo.
“Trato de citar a mis pacientes en la tarde para que en la mañana me dé tiempo entrenar. Ayudo a mi mamá en la casa, entreno y me voy a trabajar; a veces en la noche correo o hago rutina más física”.
Ha mantenido este acondicionamiento desde el año pasado; frente a las restricciones obligadas por la pandemia, su cuñado Pablo Linares, expelotero con experiencia incluso en Ligas Menores, le ayuda a mejorar técnica y estilo con la bola.
“Yo ya llevaba un entrenamiento diario desde el año pasado. Mi papá siempre me entrenó, pero últimamente por el trabajo ya no puede. Pablo me apoya.
“En mi casa tengo malla de bateo, mis aparatos, y en donde vivo hay unos campos. Como ahorita no va gente lo aprovecho para lanzar largo y correr simulando las dimensiones de las bases. Estuve haciendo dos sesiones diarias de entrenamiento, primero de beisbol y luego de acondicionamiento, también porque en la selección continuamente nos evalúan de forma remota”.
PÍCHER, SHORT STOP O JARDINERA
Siendo amateur, jugó todo. Las novenas de varones le obligaban a dominar bases, campos y lanzamiento.
Pero el alto nivel que le exige la selección mexicana la obligó a definir su lugar. El montículo, el campocorto y el jardín central son lo suyo.
“En Baja California, en la selección, me escogían de center fielder. Platicando con Fernando Alejo me permitió dedicarme a estas tres posiciones donde más cómoda estoy”.
Con el bate, Narda Andrade ha estado del tercero al quinto en el orden.
De pícher, “puedo tirar recta y curva, pero ahorita ya me enseñaron el cambio para tener más variantes”; y amplía el repertorio para ser una opción seria.
PUEBLA TIENE TALENTO
Su largo recorrido por los diferentes parques de pelota en Puebla, le ha permitido conocer el talento femenil que hay en el estado, por lo que mandó un mensaje a aquellas peloteras que están iniciándose en el juego para que sepan que tendrán enfrente un camino complicado, pero que con sus propias herramientas pueden abrirse camino y destacar no solo como ella sino como Rosi del Castillo o Selene Huerta, las otras poblanas que también están preseleccionadas rumbo al Mundial.
«Ahorita estamos tres poblanas porque nosotras mismas lo hemos buscado, lo logramos por nuestros méritos, no tanto porque Puebla nos apoyara, pero sé que Puebla tiene talento y hay muchas chavas que juegan bien, pero no las apoyan y se tienen que estancar en el softbol. Las cosas no llegan solas, tú las tienes que buscar, lamentablemente aquí tienes que tocar puertas de quien te puede apoyar, si lo quieren lo van a lograr, entonces yo les quisiera decir que le echen ganas y busquen sus oportunidades y claro también pueden pedirnos ayuda a nosotras que estamos más adelantadas, nosotros podemos apoyarlas para que formen parte de un equipo, las vean y logren lo que quieren”.
AGRADECIMIENTO A SUS PAPÁS Y A THALIA VILLAVICENCIO
Narda Andrade es una beisbolista poblana que está luchando por sus sueños, que ha tenido dificultades durante su carrera, pero ha sabido salir adelante y ahora está a un paso de lograr el sueño de miles, representar al país en un Mundial, algo que no estaría viviendo si no fuera por sus papás y por Thalia Villavicencio, quien ha sido de gran impulso para ella.
“Esto de ser preseleccionada fue gracias a mis papás, porque mi papá siempre me apoyó, siempre entrenó conmigo, lo que sé jugar ahora es gracias a él, también porque nunca dudó en darme apoyo económico para cada torneo que asistía.
“Mi mamá siempre me acompañaba a los entrenamientos y a los torneos, ahorita ya no pueden ir a ver mis juegos por la situación de la pandemia, pero a la distancia siempre los ven, y esos es algo que me motiva, el saber que siempre ellos están ahí detrás de mí”, asegura la pelotera poblana.
“Tengo mucho agradecimiento con Thalia Villavicencio, porque me abrió las puertas de su equipo y si no hubiera sido por eso yo creo que nunca me hubieran visto en el beisbol y me he podido dar a conocer”.




