Rosi del Castillo es una poblana de talla mundial y quedó demostrado al ser parte de la Selección Mexicana de Beisbol que se quedó con el cuarto lugar del mundial que se celebró en Canadá, un certamen en el que además el combinado azteca hizo historia.
Su andar por los diamantes comenzó cuando apenas tenía tres años. Gracias al impulso de su hermano mayor, quien se convirtió en su mentor y en su principal motivador para que convirtiera el beisbol en su vida.
Si bien su familia ha sido un pilar que le ha permitido mantenerse por tantos años, en un principio, incluso su madre estuvo incrédula que la aventura de Rosi con el guante fuera duradera, pero los meses que le pronóstico se han convertido en 20 años de vínculo.

Camino difícil
“Empecé a jugar beisbol desde los tres años, mi hermano empezó a practicar este deporte por lo que me platica mi mamá y a mí me llamó la atención, entonces también me inscribió para practicarlo, sólo me daba unos meses, pero ya llevo años practicándolo”, relata Rosi.
Ahora, con 27 años de edad, es la mejor pelotera del país y así lo demostró en lo que fue su segundo Mundial en el que abrió en el triunfo, el primero de México en la historia, sobre Venezuela por pizarra de 3 a 2 en el que caminó siete innings, permitió dos carreras, ocho hits y recetó un ponche.
“De chiquita jugué de todas las posiciones, pero empecé a pichar desde los 7 años gracias a mi hermano, porque él siempre me ha impulsado”.
Recuerda que su hermano le decía que fuera a jugar, “porque yo no me animaba, él fue el que me animó a jugar en ligas y fue una experiencia buena me hizo ser mejor cada día y me ha ayudado a llegar a donde estoy”.

Potencia
Considerada como la quinta potencia a nivel mundial, México terminó en el cuarto sitio del standing con récord de dos victorias y tres derrotas, por lo que se medirá a su similar de Canadá que concluyó con tres triunfos y dos descalabros.
Estados Unidos por su parte arrasó con un 5-0, mientras que Japón solo perdió ante las estadounidenses.
En el duelo por el cuarto sitio, la novena mexicana cayó, pero eso no resta el papel destacado de las peloteras.
Es la segunda vez que Rosi del Castillo juega un Mundial, pues en el 2023 también se puso la franela verde y abrió dos juegos, aunque la novena mexicana no pudo trascender.
En ese equipo estaban las también poblanas Narda Andrade y Selene Huerta.
“Yo les digo a las chicas que no tengan miedo, que se animen a practicar el deporte que les guste, comentarios malos siempre van a haber, pero también va haber muy buenos. Las invito a que tengan mucha dedicación al deporte que les gusta porque es la forma para lograr todo”, dijo.


