Aunque se formó en una gran escuela luchística, el mejor maestro que ha tenido Siky Osama Jr. es su padre quien justamente le heredó su personaje y le dio todos los secretos para sobresalir en el cuadrilátero, pero sobre todo en la vida.
Elías Viveros Cortezano, mejor conocido como Siky Osama Sr. fue un destacado luchador que supo brillar en la Arena Puebla en las décadas de los 70 y 80, pero que también se dedicó a encaminar a su primogénito para que se enamorara del pancracio.
“A los siete años empecé a practicar lucha olímpica, grecorromana y colegial, y a los 11 comencé con las competencias a nivel nacional en estas disciplinas, sobre todo en lucha olímpica. Después hice una pausa hasta que a los 17 años comienzo a entrenar lucha profesional con el profesor Kairos en el Polideportivo Xonaca; sin embargo, yo vi escasas posibilidades de éxito y mi papá me mandó a entrenar con el Terrorista, un luchador de la vieja escuela y él es el que me termina enseñando los secretos de la lucha libre en Ciudad de México”, contó Siky Osama Jr. a Crónica Puebla.
Cuando nació, su padre ya era un luchador reconocido por lo que toda su vida el Junior ha estado cerca de un ring, lo cual lo llevó a comenzar su formación dentro del pancracio desde muy pequeño, iniciando por la práctica de la lucha olímpica y grecorromana, que son las bases para poder llegar a la Lucha Libre.
Sin embargo, fue hasta los 17 años que dio sus primeros pasos como luchador profesional entrenando en diferentes gimnasios tanto en la capital poblana como en Ciudad de México, has
ta que se ganó el honor que su padre lo llevara a curtirse a la Arena Puebla, un momento que tiene grabado en su mente.
“Después de estar entrenando con Kairos, mi papá me da la noticia, el premio de que me va a llevar a entrenar a la Arena Puebla. Yo llegué a la Arena Puebla
un cinco de febrero de 1999, teniendo 19 años, pero no fue sino hasta un año después que pude hacer mi debut, el 2 de febrero me presenté como luchador profesional bajo la batuta del profesor Manuel Robles”, dijo.
Con el bagaje de haber practicado por varios años y bajo la enseñanza de la vieja escuela, se presentó como Siky Osama Jr. en el templo mayor de lucha libre en la Angelópolis, en lo que fue un momento de sensaciones encontradas, entre el miedo de presentarse en un recinto donde su padre supo deleitar a los aficionados, y la emoción de cumplir un sueño.
“Fue un momento muy emotivo, muy complicado porque tenía mucho miedo, nervios, pero también estaba la adrenalina de que iba a empezar mi carrera, una aventura, algo con lo que soñaba, porque mi papá me llevaba a las luchas desde los seis años, gente como Blue Panther, Baby Richards, Papá de Súper Muñeco, Satánico, Pirata Morgan, ellos decían que hasta los pañales me cambiaban porque son amigos de mi papá y él me andaba trayendo de arena en arena, entonces era un sueño cumplido el poder seguir sus pasos porque nos dio de comer, nos dio sustento gracias a la lucha libre, aunque la adrenalina y el miedo son sensaciones que sigo sintiendo cada vez que voy a luchar”, recordó.
“APRENDÍ LUCHA LIBRE A GOLPES”
Esa relación cercana que tuvo con estrellas del pancracio mexicano lo hizo acercarse al estilo clásico, la llamada vieja escuela que refiere a la intransigente manera en la que era curtidos los luchadores de antaño, con entrenamientos extremos y tratos poco amables, algo que Siky ve como la gran faltante para los luchadores jóvenes.
“Los profesores de antes, la lucha de antes, era muy difícil porque te enseñaban a base de golpes, de entrenamientos fuertes, excesivos, que muy poca gente podía aguantar y sólo los que lo aguantaban tenían la oportunidad de convertirse en luchadores. Si tú ves los entrenamientos de ahora o si tú quieres ponerles un entrenamiento a los chavillos de ahora, te dicen que eres amargado o que los quieres lastimar, pero no es así, sólo que a mí me tocó la vieja escuela de aprender a golpes”, explicó.
Su estirpe le ayudó a comenzar a sobresalir abriéndose panorama no solo en la Arena Puebla, donde tuvo sinodales de prestigio, sino también en otras partes del país, en las que su nombre comenzó a sonar más fuerte.
“En la Arena Puebla me tocaron luchas estelares al lado de Tarahumara, Black Tiger, Murciélago, Furia Chicana, Súper Flash, Andros El Salvaje, que era gente que realmente parecía luchador, tenías que rifarte con ellos, no te dejaban pasar porque ellos también se habían ganado su lugar a base de sacrifico. Gracias a esto comencé a sobresalir y empecé a ir a funciones a Ciudad de México, a otros estados, después de siete años de estar en la Arena Puebla comencé a luchar en otras partes y empecé a hacerme más de un nombre”, puntualizó.
PARA SER LUCHADOR SE NECESITA PRODUCTO DE GALLINA
Autollamado ‘el mejor luchador de Puebla’ y heredando sobre todo la fortaleza de su padre, Siky Osama Jr. ve un problema de actitud en las nuevas generaciones de guerreros, la cual no les permite adoptar las enseñanzas del pancracio con la misma intensidad que se hacía tiempo atrás, por lo que a los que están interesados en volverse luchador, les advierte que se necesita mucho valor y muchas ganas.
“Para ser luchador se necesita mucho producto de gallina, sin importar con quién quieran entrenar, porque ahora los chavos no aguantan la presión, que los estés moliendo, corrigiendo, son situaciones que no mucha gente soporta, la verdad que sí necesita mucha energía y ganas de salir adelante, muchas ganas de aprender, porque decía el profesor Satánico: ‘en la lucha libre nunca se termina de aprender’ y tiene razón, porque en la lucha libre como en la vida nunca se deja de aprender, siempre hay algo nuevo por descubrir y si realmente te gusta y te apasiona pues no queda más que acercarte con un buen profesor y echarle todas las ganas”, finalizó.




