Carlos Cordero es uno de los padres del rugby en Puebla: hace más de 20 años impulsó este deporte desde cero.
Jugador por casi siete años en la UDLAP, tomó la batuta de entrenador en la misma casa de estudios para luego hacerse cargo de las selecciones estatales que, evolucionadas, hacen de Puebla buen contendiente en los Juegos Conade.
No considera al rugby como un deporte de contacto sino como una disciplina que necesita de mucha creatividad de sus jugadores, ejercicio ideal.
Antes de que Cordero tomara la iniciativa de llamar a más rugbiers para iniciar a jugar en el 2001 con el profesor Joe Wartel, este deporte estuvo en las sombras por prácticamente 30 años en la Angelópolis. La UDLAP había ganado campeonatos en la década de los 70 del siglo pasado.
“Se agradece que se me reconozca como uno de los que comenzaron el rugby en Puebla; lo iniciamos como una disciplina pensando en que no sea solamente un hobby y esto requiere organización, preparación y proyectos a largo plazo. En la UDLAP hubo dos periodos: en los 70 llegaron a ganar el campeonato nacional, pero después el programa desapareció, hasta que en el 2001, conmigo y con el profesor Luis Santos en el Tec de Monterrey, empezamos a generar un proyecto”, señaló.
Prácticamente de la nada, convenció a universitarios hasta conformar un equipo de 25 elementos con el que la UDLAP competió en torneos federados por diferentes puntos del país.
“El rugby lo conocí en la UDLAP alrededor del 2001 con Wartel, intentó formar un equipo, nada que ver con representativo ni taller en esos momentos, solo era un grupo de estudiantes que se juntaba para jugar. Poco a poquito empezó a llamar la atención a los chicos de la escuela”, dijo.
CRECIMIENTO
Tras siete años jugando en la posición de 2, Cordero se tuvo que transformar en entrenador. La necesidad y las ganas de que el rugby creciera lo llevaron a capacitarse como el mandamás del equipo de la UDLAP.
Explica a los no conocedores: “E l rugby se define de acuerdo al jersey que traes; 15 jugadores se dividen en dos grupos muy grandes que son los forwards, que van adelante, con contacto, se trata de avanzar por la fuerza; el otro grupo son los backs, de velocidad, pases largos, más magia, por decirlo así”.
Dice que se dedicó a forwards hasta 2008.
“Nos había dejado el entrenador, pero el rugby avanzaba y teníamos que hacer algo; la Federación Mexicana de Rugby me apoyó para capacitarme con cursos de coach, y yo me quedé desarrollando el equipo en la universidad y ese fue mi salto de jugador a entrenador”, recordó.
Su amplio conocimiento y manejo de las reglas de juego lo encaminaron a empalmar la labor de coach con la de árbitro. Fue labrando hasta convertirse en internacional participando en partidos entre selecciones juveniles.
“Voy para unos nueve o 10 años como árbitro”, asegura y narra que si la tarea de encontrar jugadores es difícil, hallar árbitros es aún más complicado.
“En un inicio fue para suplir la necesidad, pero me fue gustando; es una exigencia física, debe haber serenidad mental: mantenerse a velocidad con la cabeza fría. Empecé en juegos de los juveniles, pero en este tiempo me ha tocado estar en torneos internacionales; el que más recuerdo fue arbitrar el de quinces de Estados Unidos contra Jamaica”, apuntó.
GUÍA EN PUEBLA
Toda su capacidad fue detectada por las autoridades estatales del deporte y en 2012 inició su trabajo con la formación de equipos representativos de la entidad. En prácticamente 10 años ha guiado a Puebla a lugares protagónicos a nivel nacional.
“El gobierno estatal anterior tuvo la encomienda de generar selecciones de todos los deportes, en eso se involucraba el rugby, así que se me llamaron y a Luis Santos para que empezáramos a convocar a los chicos y hacer las selecciones juveniles. Algunos venían de otros deportes de conjunto y contacto; lo más común era el americano. Esa transformación fue complicada los primeros cuatro años porque estuvimos compitiendo por el quinto lugar nacional, hasta que cambiamos el método de formación de los jugadores”, explicó.
Apartir de 2017, mejoró por rugbiers formados desde nivel de preparatoria: “Eso ayudó; desde entonces, Puebla ha sido un constante en el medallero dentro de las competencias nacionales en categoría 17 y 19”.
Asegura que es un proyecto de largo plazo que comienza con los entrenadores.
Tras la medalla de plata que obtuvo Puebla en 2021 en Sub-17, Cordero llega motivado a la nueva edición de los Juegos Nacionales Conade que se disputará en la última semana de junio.
“No queremos llamar a la mala suerte, solamente podemos decir que vienen bien preparados, traemos un buen empuje, una buena sinergia de años atrás. El salto generacional pone a los medallistas en la 19; traemos un envión y preparación importantes”, apuntó.
Espera que después del 27 de junio esté en el medallero: “Se nos sigue negando el oro en la Conade, pero esperamos no pasar más años sin él. Obviamente en esos niveles cualquier cosa hace la diferencia, pero siempre estaremos apuntando hacia arriba”.
RUGBY, ESTEREOTIPADO
Carlos Cordero quiere, además, despegarle al juego un prejuicio.
“Al contrario de lo que mucha gente piensa, el rugby no es un deporte de contacto porque la misión no es golpear, como en el box y no te dan puntos por cada golpe, como en el taekwondo”, enfatiza.
En cambio, el objetivo es, en conjunto, llevar el balón a la zona contraria de anotación. Obviamente, la diferencia es que el equipo contrario va a tratar de detenerte: “Pero el balón con las manos no se puede pasar adelante; así que todo es creatividad”.





