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Silvio Fógel vive en miles de aficionados de La Franja

Antonio Zamora por Antonio Zamora
1 noviembre, 2020
en Deportes
Silvio Fógel vive en miles de aficionados de La Franja
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Silvio Fógel no murió, solo cambió de forma y si bien este Día de Muertos habrá un altar en su honor, a más de cuatro años de su partida terrenal, sigue presente en la memoria de su primogénita Paulina y de miles de aficionados al Puebla, equipo en el que hizo historia y ciudad en la que encontró un segundo hogar y su última morada.

Carlos Silvio Fógel cerró los ojos el 27 de marzo de 2016, a causa de un infarto cuando estaba en su casa de descanso en Puebla, lo que significó además de la ida de un ser querido dentro y fuera de las canchas, la del segundo máximo anotador en la historia de La Franja.

Nacido en 1949 en Pérez, municipio de Santa Fe, en Argentina, Fógel debutó como futbolista profesional en 1969 y fue en 1973 cuando se mudó a Torreón, Coahuila, para empezar su aventura por el futbol mexicano en la que también vistió la playera del América y Cruz Azul, aunque fue con los camoteros donde se hizo leyenda, anotando durante las etapas de 1975 a 1980 y de 1982 a 1983, un total de 84 goles, además de ser parte del equipo que se coronó campeón de Liga en 1983.

UN ALTAR ARGENTINIZADO
Aunque es una tradición que a Fógel y su familia le costó trabajo asimilar y entender, este 2 de noviembre será la cuarta vez que su hija Paulina ponga una ofrenda para recibirlo en el día de Todos Santos, aunque con adaptaciones argentinas para que incluya todo eso que en vida disfrutó tanto.

“Cuando mis papás llegaron a México en 1973 se les hacía como raro el festejo de Día de Muertos, y justo unos meses antes de que yo naciera, en un 2 de noviembre alguien les regaló una calavera de dulce con mi nombre y fue algo que les impactó porque no entendían si me estaban deseando la muerte”.

“Yo sí crecí con la cultura mexicana y cuando murió mi papá me surgió la necesidad de recordarlo en el Día de Muertos, honrando la tradición del país y desde entonces he puesto mi altarcito, antes sólo celebrábamos un poco Halloween por mis hijas.

Mi altar es muy diferente, porque como ellos son argentinos y mi familia es de allá, yo no tengo parientes mexicanos, entonces le pongo vino argentino, le pongo uvas, mate, aunque mi papá no lo tomaba mucho, también música de tango, lo hago argentino, lo recuerdo con una tradición mexicana, pero con las cosas que a él le gustaban”, recordó.

“ME CONECTO CON ÉL NO SÓLO EN DÍA DE MUERTOS”
El goleador dijo basta a los 66 años de edad cuando todavía tenía planes a futuro y con una vitalidad que irradiaba. Pero lejos de irse, se mantiene cerca de los suyos y en especial de su hija, quien logra tener una  conexión con él a través de la música no solo en los primeros días del penúltimo mes del año, sino en la cotidianeidad.

“Mi papá murió muy joven, tenía 66 años, estaba vital, estaba iniciando un proyecto muy motivado y uno no entiende cuando vienen estos trancazos y ahí es cuando me preguntaba ¿dónde está la vida de la que tú me hablabas?”

“Pero él está presente permanentemente conmigo, no nada más el Día de Muertos, este día se hace con el ritual mexicano, con el altarcito, pero en general él está siempre, no se fue, al contrario.

Me conecto mucho con él con la música, con los tangos, con el folclor argentino, cosas que yo escuchaba desde  niña en los asados familiares y que a él le gustaban mucho. Yo vivo en Ciudad de México y sus cenizas están en Puebla, entonces para el día de muertos yo no voy para allá porque yo lo recuerdo aquí, en mi casa, en su casa que me heredó y donde yo siento que él está vivo porque está su energía”, precisó en entrevista.

PARA SILVIO, LA MUERTE NO EXISTÍA
Tras retirarse como jugador profesional en 1983 luego de haberse coronado con su Puebla, Silvio comenzó una vida tranquila en la que se acercó a la filosofía y a la meditación, generando pensamientos de profundidad a partir de cuestionar todo lo que la vida implicaba, incluyendo la muerte.

“Él siempre hablaba de la muerte y decía que no existía, que el amor era eterno; la verdad fueron dos frases muy duras de procesar para mí en su muerte, pero que ahora me dan mucho consuelo porque me hace entender que no morimos realmente, solo cambiamos de forma, que nuestra energía se queda y que el amor es eterno porque uno siempre está recordando a los seres queridos y el amor que te dieron, entonces en estos días que se hace difícil su recuerdo, yo trato de recordar esas frases que me transmitía porque él era un especie de filosofo, desarrolló una parte espiritual, meditaba, se acercó al budismo, aunque al final de su vida se reencontró con la fe católica, a él le gustaba cuestionar”, apuntó.

Y LLOVIERON FLORES
Esa etapa postfutbolista, Carlos Silvio la vivió con mucha alegría, pero también tratando de nutrirse de sabiduría para después compartirla con sus seres queridos, por lo que su andar lo guio con frases que retomaba de diferentes lecturas o experiencias.

“Fue una persona muy alegre, le gustaba vivir en el presente, esa era su filosofía de vida que siempre trataba de compartirla con su familia y amigos. Se la pasaba cantando, sobre todo los cantos del futbol, veía los partidos a todo volumen porque como extrañaba la pasión de Argentina, así se sentía más cercano”.

Para Fógel era fundamental que su entorno estuviera bien, fuerte, motivado y bendecido.

“Mi papá tenía muchas frases favoritas, una de esas era el ‘¡Dale Campeón!’ Que se utiliza en el futbol, pero que él la usaba para animarte, para motivarte. Otra de sus frases era la de ‘Que Dios bendiga a Dios’ que la tomó de un poema de Joaquín Sabina y que la utilizaba para bendecirte”.

“Otra frase que él tenía era la de ‘y llovieron flores’, que tomó de un libro de Osho, que era uno de sus autores favoritos, refiriéndose a que la existencia celebra tu existencia cuando llueven flores y él en cada evento importante te aventaba flores. De hecho, en su funeral, los trabajadores del restaurante que tuvo llegaron con canastas de pétalos para ponérselas sobre el ataúd y despedirlo, con lo que nos dimos cuenta que mi papá llegaba al corazón de la gente”, apuntó.

SUS NIETAS NO DIMENSIONABAN SU GRANDEZA
La trascendencia de un humano no se basa en lo que hace, sino en lo que deja cuando muere, y la grandeza de Silvio Fogel no fue dimensionada por sus nietas hasta que estuvieron presentes en el homenaje que el Puebla le rindió quince días después de su fallecimiento, en la previa de un partido ante Chivas que La Franja terminó perdiendo por goleada de 3 a 0.

“Mis hijas no dimensionaban quién era su abuelo porque lo conocían en un ámbito muy distinto, pero cuando nos invitaron al estadio Cuauhtémoc 15 días después de que falleció, ahí se dieron cuenta en el homenaje de la importancia que tenía. Y yo les digo que era una persona súper querida, porque yo sé que a la afición poblana les dio muchas alegrías con sus goles, su pasión y la forma en la que jugaba”, comentó.

SIGUE RECIBIENDO MUESTRAS DE CARIÑO
La Angelópolis no solo fue el lugar donde escribió su nombre en letras de oro dentro del futbol, sino donde también encontró su segundo hogar, ya que fue acogido por los poblanos de tal forma que aún después de su fallecimiento, sigue recibiendo muestras de cariño a través de las fan page que le maneja Paulina.

“Él quiso muchísimo a la afición de Puebla, se sintió muy agradecido de recibir el cariño de tanta gente y hasta en la actualidad lo sigue recibiendo, yo manejo sus páginas de Facebook y todos los días hay gente pendiente, que siguen dando like, por eso él nunca se quiso ir porque aquí en Puebla encontró una segunda casa, fue muy feliz porque lo acogieron muy bien, de hecho tenía un lema desde que llegó a México que decía: ‘florece donde te planten’”, finalizó.

Etiquetas: ciudadclub puebladeportesestadofutbolliga mxMéxicoPueblasilvio foguel

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