Es relativo
Lic. Guillermo Pacheco Pulido
Mesopotamia es el nombre en griego antiguo que significa “la tierra entre dos ríos” –Tigris y Éufrates– para la región que corresponde al actual Irak y parte de Irán, Siria y Turquía.
Mesopotamia es la cuna de la civilización. Ahí Hammurabi, al conquistar el territorio, legó a la humanidad su obra conocida como el Código, integrado por 282 leyes escritas en una piedra.
El relato viene porque Fernando Garcés Blázquez en su libro La historia del mundo, nos relata que José Ortega y Gasset, en su magnífico libro La rebelión de las masas, escribió sobre algo que le habían contado, es decir, el filósofo español repetía el mismo gesto con que comenzó la historia, y por eso, su primera palabra es “Cuentan sin insistir demasiado sobre la realidad, que cuando se celebró el jubileo de Víctor Hugo –poeta francés autor de Los Miserables– fue organizada una gran fiesta en el Palacio del Elíseo, a donde concurrieron, aportando su homenaje, representantes de todas las naciones. El gran poeta se hallaba en la gran sala de recepción, en solemne actitud de estatua, con el codo apoyado en el reborde de una chimenea. Los representantes de las naciones se iban adelantando ante el público, y presentaban su homenaje al vate de Francia. Un ujier con voz de esténtor, los iba anunciando.
“Monsieur le représentant de l’ Angleterre” y Víctor Hugo, con voz de dramático trémolo, poniendo los ojos en blanco decía: “L’ Angleterre ¡Ah, Shakespeare!”. El ujier prosiguió: “L’ Espágne”; “ah, Cervantes! El ujier: “Monsieur le représentant de l’ Allemagne”, y Víctor Hugo: “L’ Allemagne! Ah, Goethe!”.
Pero entonces llegó el turno a un pequeño señor, achaparrado, gordinflón y torpe de andares. El ujier exclamó: “Monsieur le représentant de la Mésopotamie!”. Víctor Hugo, que hasta entonces había permanecido impertérrito y seguro de sí mismo, pareció vacilar, sus pupilas ansiosas, hicieron un gran giro circular como buscando en todo el cosmos algo que no encontraba. Pero pronto se advirtió que lo había hallado y que volvía a sentirse dueño de la situación. En efecto, con el mismo tono patético, con una menor convicción, contestó al homenaje del rotundo representante diciendo: “La Mesópotamie! Ah, ah, I’ humanité!”.
Real o no, la frase final es bastante cierta. Mesopotamia es el reflejo de la humanidad por muchos motivos. Ante todo, es el primer lugar –aunque no el único– donde el ser humano dio el trascendental paso de la tradición oral a la escritura, y del nomadismo hacia el modelo de vida urbano. También es muy humano que, en la actualidad, para ver Mesopotamia, sólo es necesario ir al Louvre, en París, o al Museo Británico, en Londres, es decir, a los museos de las potencias europeas que colonizaron Mesopotamia los dos últimos siglos.
Se nos señala que los pueblos integrantes de la Mesopotamia fueron muy inteligentes; en el trabajo, su labor agrícola era altamente productiva y sus muchos excedentes iban hacia el exterior y producían importantes ingresos; destacaron en ganadería, artesanías, se le señala como inventores de la cerveza, del vino, y cómo domesticar animales.
Inventaron igual la escritura y la rueda.
Su estructura social los llevó a organizarse en ciudades y estados, como Babilonia y otros más.
Como sufrieron invasiones a través del paso del tiempo, el museo de Hammurabi y el museo de Irak fueron saqueados.
Su población era considerada como gente inteligente y productiva comercialmente.
Tenían muchas escuelas, y también muchos templos religiosos.
Se señala que algunos relatos bíblicos fueron realizados en los lugares de Mesopotamia. Sus múltiples dioses tenían funciones primordiales en la población. La historia del diluvio universal y el Arca de Noé y otras situaciones religiosas habían sido escritas siglos antes que los textos bíblicos.
Se nos explica que el legado de Mesopotamia vigente está con algo que conocemos y nos organiza la existencia: el minuto de 60 segundos y a la hora de 60 minutos.
Son tiempos aún de conocer la historia de la Mesopotamia cuna de la civilización.


