Es Relativo
Lic. Guillermo Pacheco Pulido
Siempre habrá lectura para todos los tiempos. Hay un libro donde se lee la voz del autor, un hombre que nos enseñó que “la auténtica sabiduría siempre es humilde”.
Hay seres humanos que, con su fructífera y positiva vida, nos dicen: non omnis moriar (no moriré del todo), magnífica frase en la lengua griega de Homero.
Juan María Alponte escribió Historias en la Tierra, donde narra la vida y hechos de grandes personajes que tuvieron intervención en la historia que se narra y dejaron huellas ejemplares para todas las futuras generaciones.
Podría decirse que son personas que crean y dejan huella para estar en la historia; no se vuelven invisibles, sino que siguen visibles en la mente de la humanidad. Así se menciona:
Al filósofo francés Dean Guitton, quien tituló su último libro como Mi Testamento Filosófico, que contiene, entre otros aspectos, entrevistas interesantes, como la del general Charles de Gaulle. En dicha entrevista, el general De Gaulle preguntó al filósofo: “¿Qué es la cobardía?” El filósofo, de forma directa, le contesta: “La cobardía es buscar la aprobación, pero no la verdad; el compromiso, pero no la convivencia; significa buscar más las condecoraciones que el honor, el ascenso en la carrera más que la mística, el poder más que la salud; en ese sentido, la cobardía es lo innoble”.
Otra frase del filósofo Guitton al final de su vida, sobre la cobardía, fue: “Yo era conservador y es por eso que era revolucionario; yo era autoritario, y es por eso que servía a la libertad. Los verdaderos hombres de izquierda vienen de la derecha y al revés. Todo se hace a contrapelo”.
Juan María Alponte platica o escribe en el libro mencionado sobre la tolerancia, según Locke y Voltaire. Nos dice que la tolerancia es la base de la civilidad y el fundamento mismo del Estado de Derecho. La pluralidad, nos explica, es indisoluble de la tolerancia.
Nos habla de dos libros que surgieron en épocas decisivas y han servido de admirable recurso de la conciencia filosófica y ética sobre ese extraordinario tema convencional.
Otro libro fue el tratado sobre la tolerancia que firmó Voltaire (1783).
Ambos libros fueron muy interesantes por haber surgido en épocas muy conflictivas, en especial cuando el silencio se convirtió en ley de supervivencia en Inglaterra y Francia.
El doctor Guillotin, el de la guillotina, ha traspasado los libros de la historia, como acertadamente lo expresa Juan María Alponte, principalmente por haber inventado la guillotina.
En 1789 (Revolución Francesa) apareció en la asamblea, donde imperaba la pena de muerte a través de ejecuciones bárbaras, la guillotina, de la que dijo el doctor Guillotin que también era una máquina de ejecución terrible, pero más rápida y segura. La máquina fue aprobada, se dijo, para evitar mayores sufrimientos a la humanidad.
Esa máquina costó muchas cabezas de políticos, de un rey y una reina; se calcula que fueron más de doce mil personas cuyas cabezas hizo caer la guillotina.
El doctor Guillotin se molestó y protestó porque se vincularan las muertes que causaba ese aparato con su nombre. El Rey Luis XVI, al colocar su cabeza en la guillotina, gritaba “muero inocente”.
El doctor Guillotin murió en la cárcel, diciendo también “muero inocente” de haber inventado la guillotina.
Muchísimos seres humanos, al vivir y fallecer, se convierten en la gran historia de la humanidad. Seres vivientes, visibles; es decir, no mueren.
Juan María Alponte, citado en este trabajo, fue profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, articulista en periódicos de la mayor parte del mundo; profesor y dramaturgo con muchos reconocimientos de instituciones culturales y sociales.
De Alponte se dice: “La auténtica sabiduría siempre es humilde”. “Juan María Alponte no hizo alardes de su sabiduría; por ello, Alponte es un sabio”.
En su libro, hace visibles a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos, les da vida permanente. Por ello, se afirma, como señaló Oscar Wilde, “El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible”. Hay muertos que se quedan muertos.
Hay muertos que siguen vivos, que son visibles en la conciencia humana, que es la historia.


