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Las horas han perdido su reloj y su tiempo

Guillermo Pacheco Pulido por Guillermo Pacheco Pulido
7 octubre, 2025
en Es Relativo
Las horas han perdido su reloj y su tiempo
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GUILLERMO PACHECO PULIDO

A lgunos autores nos mencionan en sus libros el término ola, entre ellos Mustafa Suleyman y Michael Bhaskar en su libro “La ola que viene. Tecnología, poder y el gran dilema del siglo XXI”.

La inteligencia artificial les dijo que “ahora nos encontramos al borde del auge de una ola tecnológica” inminente. Nunca antes habíamos sido testigos de tecnologías con un potencial de transformación que promete vertiginosamente remodelar nuestro mundo de un modo a la par impresionante e intimidante.

En su vertiginoso cambio, las horas se han quebrado sin relevo y rebasan los cambios a la velocidad del tiempo, sin olvidar a Jorge Luis Borges que nos indicó que el tiempo es la sustancia de la que está hecho el ser humano.

El Padre de la inteligencia artificial, al recibir el Premio Nobel de la Paz, reconoció el dramático progreso de la IA; sin embargo, expresó:

“Desafortunadamente, el rápido progreso de la IA conlleva numerosos riesgos a corto plazo. Ya la utilizan gobiernos autoritarios para la vigilancia masiva, y ciberdelincuentes para ataques de phishing. 

En un futuro próximo, la IA podría utilizarse para crear nuevos virus terribles y armas letales descomunales que decidan por sí mismas a quién matar o mutilar.

Todos estos riesgos a corto plazo requieren una atención urgente y contundente por parte de gobiernos y organizaciones internacionales.

También existe una amenaza a largo plazo, que surgirá cuando creemos seres digitales más inteligentes que nosotros. No tenemos ni idea de si podremos mantener el control. Pero ahora tenemos evidencia de que, si son creados por empresas motivadas por las ganancias a corto plazo, nuestra seguridad no será la máxima prioridad. 

Necesitamos urgentemente investigar cómo evitar que estos nuevos seres quieran tomar el control. Ya no son ciencia ficción.

Nos dicen los autores que casi todas las culturas tienen un mito sobre un diluvio. En los antiguos textos hinduistas, Manu, el primer hombre de nuestro universo, fue advertido de la llegada inminente de una inundación y acabó siendo el único superviviente. 

En la “Epopeya de Gilgamesh”, el dios Enlil destruye el mundo con un enorme diluvio, una historia que resultará conocida a aquellos que estén familiarizados con la del arca de Noé del “Antiguo Testamento”. 

De la misma manera, Platón hablaba de la Atlántida, la ciudad perdida que fue devastada por un inmenso torrente. 

Las tradiciones orales y los escritos antiguos de la humanidad están empapados de la idea de una ola gigante que arrasa todo a su paso y que reconstruye el mundo y lo hace renacer. La velocidad su tiempo es infinito.

Asimismo, los diluvios también marcan la historia en un sentido literal: las crecidas estacionales de los ríos más caudalosos del mundo, la subida del nivel del mar tras el final de la Edad de Hielo o la infrecuente conmoción de cuando un tsunami aparece de repente en el horizonte. 

El asteroide que causó la extinción de los dinosaurios creó una inmensa ola kilométrica que alteró el curso de la evolución. Así, la fuerte potencia de esas olas se ha grabado en nuestra conciencia colectiva, como muros de agua imparable, incontrolable, incontenible. 

Se trata de algunas de las fuerzas más poderosas del planeta; moldean continentes, irrigan los cultivos del mundo y nutren el crecimiento de la civilización”.

No se puede contener la ola, frenarla o detenerla. No es posible. “Las consecuencias que tendrá para nuestra especie serán dramáticas y potencialmente nefastas”.

No sabemos para cuándo: las horas han perdido su reloj.

Se nos dice: es la primera vez en que se debe prestar mucha atención al tiempo, lo cual no deja de ser irónico, ya que tal vez no tengamos tiempo.

Son dos las tecnologías clave que definen la ola que viene: la inteligencia artificial (IA) y la biología sintética. Juntas marcarán el inicio de un nuevo amanecer para la humanidad y crearán riqueza y excedentes como nunca antes se ha visto. No obstante, la rapidez con la que proliferarán también amenaza con dar el poder a una variada gama de actores para desencadenar trastornos, inestabilidad e incluso catástrofes de escala inimaginable. Esta ola plantea un inmenso reto que definirá el siglo XXI. Nuestro futuro depende de estas tecnologías, pero al mismo tiempo se ve amenazado por ellas.

En un principio se medía el tiempo observando el paso cíclico de la luna y el sol. El prototipo de reloj fue creado en Babilonia 1400 a. C. llamado clepsidra o reloj del agua y de arena y sol.

En el tiempo de hoy la luna ya está habitada por el hombre. Veremos los resultados de esta presencia; a lo mejor allí están las horas del reloj.

La tierra requiere que las horas recuperen su reloj o que el reloj recupere sus horas con el fin de construir un tiempo para los seres humanos.

Indiscutiblemente, vendrán nuevas y poderosas innovaciones de rápida proliferación.

Habrá totales cambios tecnológicos con efectos hacia la humanidad y no estamos preparados para ello. Cuáles serán los efectos de la “Ola que viene: ¿devolverán las horas al reloj?”

No olvidemos que el tictac de los relojes se parecen a un ratón que roe las manecillas del reloj.

Hay que preocuparnos por el tiempo.

Etiquetas: es relativoes relativo guillermo pacheco pulido

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