Manuel Fernández
Como oposición, Andrés Manuel López Obrador criticó al gobierno de Felipe Calderón por la falta de apoyos a pequeñas y medianas empresas en 2009, durante la crisis por la influenza AH1N1, pero hoy, como presidente de México, actúa de la misma manera ante la emergencia sanitaria por coronavirus.
En una entrevista radiofónica con Carlos Loret, López Obrador señaló:
Aún más, precisó las consecuencias del cierre de las empresas:
Sin bien la pandemia por Covid-19 comenzó en China en diciembre del año pasado, fue el 30 de enero que la Organización Mundial de la Salud lo declaró pandemia mundial, alertando sobre las fases de propagación, así como las consecuencias que traería para la economía.
Esto quiere decir que, al menos, el gobierno de Andrés López tuvo todo febrero para hacer un plan económico que diera apoyo a las pequeñas y medianas empresas, pero no fue así.
Hasta el pasado 9 de abril anunció que entregará un millón de créditos, por un monto de 25 mil pesos, pero a partir del 4 de mayo.
Es decir, para cuando se apliquen los apoyos habrán pasado más de tres meses de cuando la OMS alertó al mundo sobre el Covid-19.


No sólo eso, de hecho López Obrador no escuchó a los propios funcionarios de su gobierno, pues mientras el 12 de marzo Ricardo Cortés Alcalá, director general de Promoción de la Salud, habló sobre el protocolo de la sana distancia, 10 días después el Ejecutivo federal llamó, a través de sus redes sociales, a que los mexicanos salieran a las calles a hacer su vida normal e incentivar la economía.
Sin embargo, la pérdida de empleos y el bajo crecimiento pronosticado para el país, que el Fondo Monetario Internacional estimó a inicio de marzo en uno por ciento, ya habían comenzado a hacer efecto antes de que se declarara la emergencia sanitaria por coronavirus, que fue el 30 de marzo.
El pasado 8 de abril la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde Luján, señaló en conferencia de prensa que del 13 de marzo a dicha fecha se perdieron 346 mil 878 empleos, de ellos 148 mil 845 fueron sólo del 31 de marzo al 6 de abril.
Es decir, 216 mil 33 empleos se perdieron antes de que el gobierno federal declarara la emergencia sanitaria, lo cual indica que se trató de un efecto que se arrastraba.
En el mismo acto, Zoé Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), dijo que 216 mil 102 trabajadores que fueron separados de sus empleos se quedaron sin acceso a los servicios de salud.
A partir de los paros de diversas empresas, quienes han despedido, recortado salarios o mandado a sus trabajadores a laborar desde casa, la actividad económica en general disminuyó considerablemente.
En el caso de Puebla, la Secretaría del Trabajo federal reportó, hasta el miércoles 8 de abril, que en sólo 24 días se perdieron 12 mil puestos laborales formales, mientras que la cifra de comerciantes informales es difícil de conocer.
Además, la industria automotriz, de la que tanto depende la economía poblana, tiene una caída de alrededor de 25 por ciento en producción y ventas, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
De ahí los paros técnicos a los que recurrieron Volkswagen y Audi, lo que además generó impactos negativos en las empresas proveedoras.


Juan Ayala Vázquez, presidente del Consejo de Comerciantes del Centro Histórico, indicó el pasado 27 de marzo que cerca de 1,500 de los 10 mil negocios de la zona bajaron sus cortinas por un descenso de 70 por ciento en sus ventas.
En medio de ello, la crisis por coronavirus cerró este domingo 12 de abril con el reporte de 296 muertes y 4,661 personas infectadas.


