Mariana Flores
En diciembre del siguiente año, antes del día 14 que termina el periodo de gobierno estatal, estará concluido el Hospital de San Alejandro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Así lo informó el gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina, por lo que se aceleraron las obras para que se concluya “lo antes posible y pueda brindar atención a los derechohabientes poblanos”.
Este fin de semana sostuvo un encuentro con el director del IMSS, Zoé Robledo Aburto, donde ambos reconocieron el esfuerzo del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador para terminarlo.
En el encuentro, se realizó un recorrido por la zona en donde se construye el hospital, para conocer y evaluar los avances del proyecto y se llevó a cabo el primer colado de la obra.
RESARCIRÁ FALTANTES
El nuevo Hospital General Regional zona 36, contará con 180 camas y se destinó una inversión de 2 mil 700 millones de pesos entre ambos niveles de gobierno.
El mandatario estatal subrayó que la edificación del nosocomio, derrumbado por las afectaciones causadas por el sismo del 2017, es parte de las promesas del presidente Andrés Manuel López Obrador, por el rezago en que se encontraba la obra.
El proyecto deberá concluirse durante el segundo semestre del 2024, por lo que el personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) puso una mayor cantidad de personal en el proceso, ya que forman parte de la coordinación del mismo.
De acuerdo con el plan de trabajo, este nocosomio contará con cinco niveles, en los que se otorgarán los servicios de consulta externa de especialidades, urgencias, tococirugía, cirugía general y ambulatoria.
Además de endoscopia, clínica de mama, imagenología, laboratorios de análisis clínicos, unidad de cuidados intensivo neonatales, entre otros.
El nosocomio conocido como San Alejandro, tenía una capacidad mayor que el nuevo, casi tres veces, por lo que se buscarán alternativas para satisfacer las 615 camas en total, censables y no censables, que existían anteriormente en el inmueble de ocho pisos.
Debido a que la estructura del edificio del nosocomio fue una de las más afectadas por el movimiento telúrico de 2017, las autoridades del IMSS tomaron, en esa época, la decisión de que no volviera a funcionar, pues era un riesgo para la población.


