Arturo Luna Silva
Terminaron 84 años de espera. También 84 años de lucha, trámites, solicitudes y muchos, muchos disgustos.
El pasado 29 de abril, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) otorgó por fin certeza jurídica y justicia social sobre sus tierras a ejidatarios del poblado de San Francisco Altepexi, en Puebla, un sueño de varias generaciones que vieron cómo pasaba un gobierno, llegaba otro, y ninguno les solucionaba… desde los tiempos del presidente Lázaro Cárdenas.
La noticia pasó desapercibida, pero su impacto social es tremendo en esa población del sureste del estado, habitada por no más de 23 mil personas y perteneciente a la región económica VII de Tehuacán. Lugar de hombres y mujeres de campo, trabajadoras y trabajadores que cosechan maíz y hortalizas como jitomate, tomate y chile verde.
La Sedatu finalizó la entrega formal de 500 hectáreas correspondientes a la ampliación total del ejido, establecida en una resolución presidencial en julio de 1939, firmada por el presidente Lázaro Cárdenas del Río.
Mediante trabajo coordinado con el Registro Agrario Nacional (RAN) y el gobierno estatal y municipal, las familias ejidatarias recibieron las carpetas básicas que acreditan finalmente la resolución de la ampliación del ejido a su favor.
La entrega oficial de las 500 hectáreas cumple en todos sus términos con la resolución presidencial de fecha 26 de julio de 1939, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 12 de septiembre del mismo año, que concede la ampliación de ejido al poblado de San Francisco Altepexi, en el municipio del mismo nombre.
El ejido queda conformado con una superficie total de 692 hectáreas de la siguiente manera: 92 hectáreas de la Hacienda de Santa Cruz; 100 hectáreas de temporal y de la Hacienda de San Andrés; y 500 hectáreas de agostado cerril.
Así terminaron 84 años de espera. También 84 años de lucha, una lucha iniciada por bisabuelos que un día sembraron la semilla de lo que hoy, por fin, cosecharon sus seres queridos.
PROCESO JURÍDICO
Los habitantes de San Francisco interpusieron juicios amparados en el acuerdo del 26 de julio de 1939
- El documento publicado en el Periódico Oficial reconoce que requieren de la acreditación legal para laborar sus tierras
- Se asegura que la comunidad cumple con las características para obtener el título comunal, al ser zona de cultivos básicos
- En el caso de los sitios con bosque o comunitarios se comprometen a mantenerlos y preservarlos como zonas naturales



