Por: Mariana Flores
A medida que desciende la temperatura, en distintas regiones es común la utilización de estufas de leña o gas, así como cualquier otro artefacto de combustión que funge como calefactor, pero que generan monóxido de carbono y con ello riesgo de intoxicación.
La bióloga Samantha Ramírez, investigadora de efectos de combustión y sus repercusiones al medio ambiente, explicó que en la quema de combustibles genera partículas conocidas como PM2.5, que se clasifican como las más dañinas de contaminación del aire.
Se trata de un gas incoloro, insípido y altamente tóxico, comparable con el gas que se emite del tubo de escape de los vehículos de motor.
Expuso que su inhalación continua se relaciona con problemas cardíacos y cerebrovasculares y, en el caso de una mayor exposición al monóxido, se incrementa el riesgo de cáncer, además de problemas como obesidad, envejecimiento prematuro y diabetes.
La Secretaría de Gobernación estatal indicó que en los municipios de Tepeyahualco, Oriental, Libres, Ocotepec, Cuyoaco, Zautla, Tlatlauquitepec, Teziutlán y Xiutetelco se vieron afectados por el frente frío 19, por lo que se implementó el programa Dormitorio Seguro.


