Por: Mariana Flores
La crisis económica agravada por la pandemia de COVID-19, la falta de seguros, pensiones y programas de prejubilación generaron que Puebla viva el “tsunami plateado”: los adultos mayores deben trabajar para vivir, después de su retiro.
Cynthia Montaudon Tomas, académica especializada de la UPAEP, señaló que en Puebla siete de cada 10 mayores de 65 años carecen de jubilación o pensión.
Hoy, la ONU dedica la jornada a las Personas de Edad en todo el mundo; la experta afirma que en México se imposibilita el retiro de este sector.
Además “son un público a atender, porque necesitan servicios específicos como nuevos empleados”, dijo.
El Inegi indica que la población de 60 años y más en el país pasó de 5 a 15.1 por ciento en un lapso de 60 años.
Montaudon Tomas indicó que la pandemia orilló a empresas a aplicar programas de jubilación anticipada para sacar a los más vulnerables del trajín cotidiano y evitar contagios, pero las liquidaciones fueron insuficientes: los mayores vuelven al trabajo.
Subrayó la falta de políticas públicas para desarrollar programas laborales adecuados.
Y, además, la carencia de medición precisa a nivel estatal para que la autoridad esté bien informada sobre este segmento de población.
“En la medida en que podamos obtener este tipo de información, se podrán desarrollar políticas públicas laborales para beneficiar a estos grupos de edad”, aseguró directora del Observatorio de Competitividad y Nuevas Formas de Trabajo.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo indicó que de enero a junio de este año 29% de adultos mayores está ocupado, 12 puntos porcentuales más que lo registrado en el mismo periodo del año pasado.
La medición más reciente del mismo Inegi agrega que 47% de los mayores ocupados trabaja por cuenta propia y 40% lo hace como empleado.


