Texto y fotos:Jaime Carrera
En el municipio de Atlixco, Hissay Orea y Sonia Salazar encabezan una serie de procesos de producción de higos y fresas que, combinados con otros frutos provenientes del campo de la Sierra Norte de Puebla, han permitido la elaboración de dulces jaleas cien por ciento naturales.
La tarea no ha sido nada sencilla. El objetivo era reunir a otras mujeres y conformar alianzas para la cosecha y comercialización de frutos. Tiempo después, la labor se ha centrado en mantener estándares de calidad y saber aprovechar el excedente del producto para evitar mermas.
Para estas dos mujeres es ya común recorrer sus viveros de fresas y plantaciones de higos, beneficiados por el clima de este Pueblo Mágico.
Para Hissay, consolidar una producción en serie de fresas fue complicado, hasta que los frutos se fueron cosechando por más y más kilos. Algunas piezas tenían “desperfectos” a la vista que impedían su venta, aunque no demeritaban su sabor; esto la motivó a utilizarlas para hacer mermeladas.
“Le sacamos provecho al cien por ciento. Se hace recolección dos veces por semana y estamos sacando entre 80 y 90 kilos por día y vamos empaquetando y seleccionando”, apuntó la emprendedora que ha incentivado a más mujeres a ser emprendedoras.
La fresa que se utiliza es de la variedad festival, originaria de Estados Unidos, la cual se ha combinado con frutos rojos, además de chiles habanero o jalapeño para conformar una serie de atractivos sabores que son envasados por estas dos empresarias.
La fresa de estos viveros es altamente demandada por gente de municipios como Tehuacán, Zacapoaxtla y Puebla capital, narró Hissay, quien destacó el tamaño, sabor y jugosidad de la fresa que ha cosecha sin parar durante los últimos tres años.
“Trabajamos con la variedad festival de la fresa porque la planta es más limpia y se adaptó al clima de Atlixco. Nos mandan la raíz y nosotros la sembramos con sistemas de hidroponía a base de bolsas con piedra volcánica con los debidos nutrientes”, explicó Orea.
En tanto, Sonia Salazar, destacó la bondad de las plantas de donde cuelgan jugosos higos; por sí solos son solicitados para su venta en versión caramelizada, pero también han permitido la creación de una mermelada que ha cautivado paladares.
“La siguiente cosecha podría ser a partir de febrero o marzo del próximo año, la recolección suele ser cada semana: cada ocho días llega a haber higo listo para cortar, cortamos quizá más de 100 kilos en cada cosecha”, agregó.
Actualmente, la jalea de higo es una de las más demandas por la gente, pues este fruto cosechado en las tierras de Atlixco es regado con agua de pozo y sin conservadores, por lo que llega a haber clientes que arrasan con botes de este producto.
“El higo se da en todo tipo de climas; pero en cálidos, más. Si siembras, el detalle es que la planta no da en uno o dos años, te da a partir de los cinco y de ahí sigue dando frutos, hasta 20 años más aproximadamente”, concluyó Salazar.







