Por: JAIME CARRERA
Para los Morales Ximitl, la elaboración de helados artesanales en Atlixco se convirtió en un ritual que comienza con la selección de ingredientes y continúa con un toque de pasión en cada uno de los procesos, a fin de obtener sabores exóticos.
Esta temporada navideña, la oferta está encabezada por el chile chipotle relleno de queso, “un as bajo la manga”, dice Adán Morales, heredero de un legado de elaboración de nieves y helados en este municipio.
Más allá de una cuidada pasteurización, enfriamiento y congelación, los helados de este negocio familiar concentran aromas, sabores y texturas que transportan a los comensales a una mesa con parientes queridos en Nochebuena, con el platillo poblano de temporada.
Al probar un poco de este helado se percibe cada ingrediente del tradicional platillo navideño, sobre todo el queso y el chile, este último deja rastro de picor dulce en la lengua.
“Es inexplicable” el sabor del chile chipotle en helado, agrega Liliana Rojas, esposa de Adán, quien desde niña anhelaba inventar helados. Hoy, cumplido su sueño, esta joven tiene claro que no vende ingredientes mezclados y servidos en vasos y conos, sino emociones.
Una jornada en la vida de Adán y Liliana puede comenzar con un recorrido por mercados para seleccionar los mejores ingredientes para los helados y nieves que venden en la Avenida Hidalgo #508 en el centro de Atlixco.
En cualquier momento, una o varias ideas revolotean en las cabezas de estos jóvenes, que pueden terminar en una exótica creación helada, no siempre aprobada a la primera, pues se realizan repeticiones de ejercicios de prueba-error para hallar el sabor exacto.
Previo a lanzar un helado nuevo, está la prueba de fuego: el padre de Adán, Gerardo Morales, determina si un sabor se encuentra listo para lanzarse al mercado, ya que él ha creado la mayoría de los más de 100 productos del catálogo con que cuenta Ximitl.
“Tenemos un paladar para producir helados de comidas y platillos, pero bien hechos, no al aventón, los pensamos, meditamos y tienen que pasar la prueba de calidad de mi papá”, expone Adán, orgulloso de su trabajo.
Las opiniones respecto al helado de chile chipotle relleno de queso son variadas; hay quienes tardan en procesar la combinación de ingredientes. Todos dicen recordar la reuniones familiares de Navidad o Año Nuevo.
“Es una sensación rara. Debo reconocer que al final me gustó, quizá lo primero que viene a la mente es un shock emocional, te acuerdas de tu abuelita cocinando, a los primos corriendo y jugando, esperando a partir una piñata”, compartió Irene Mendoza, quien asistió a este tradicional municipio con algunos amigos para conocer más sobre los exóticos helados Ximitl.
SABORES PARA TODOS
Hay más motivos navideños: polvorón sevillano –elaborado artesanalmente y cocido en un horno, manzana-canela y ponche con trozos de frutas características de la bebida y un añadido especial: piquete de licor de tejocote.
A los niños, Gerardo y Adán Morales ofrecen una explosión de sabores con el helado “Villa iluminada”.
“Es de confitería mexicana, combina dulces y grajeas: menta, frambuesa, chicle, dulces de antaño, con un toque de chispitas que cuando las tienes en la boca brincan de un lado a otro; son destellos de luz en el paladar”, explica Adán.
También el de “Aguinaldo”, el tradicional, argumenta Liliana: tejocote, galleta “de animalito”, nuez, piñón y cacahuate. Y confitería que da el toque final.
GENERACIONES
En esa misma avenida, la Hidalgo, en donde actualmente se forma la gente para pedir un exótico sabor, comenzó el legado de esta familia con el bisabuelo Delfino Ximitl, quien con su carrito de helados y la marca “El Popo” incursionó en el negocio.
De esas largas caminatas por otras calles como la 7 Sur y las circundantes al zócalo de Atlixco, han pasado ya 86 años. Cuando el negocio tomó el nombre de Ximitl, don Gerardo comenzó con siete sabores, hoy son 104, con invenciones por temporada, como la del chile en nogada.


