Las aulas universitarias no son las únicas que recienten la ausencia de los jóvenes. Restaurantes, imprentas, cibercafés, lavanderías, renta de departamentos o cuartos, que dependen sólo de la actividad de los universitarios, especialmente foráneos, extrañan la presencia de los estudiantes.
Ante la crisis de salud por el coronavirus, la Secretaría de Educación Pública (SEP) suspendió en marzo pasado las clases presenciales en todos los niveles educativos, por lo que miles de universitarios foráneos dejaron el estado para regresar a sus casas, tomar clases on line y dejar comercios sin afluencia.
De acuerdo con el sondeo de Crónica Puebla con estudiantes de otras entidades de diversas universidades, destinaban de 4 mil a 6 mil pesos al mes para pagar renta, despensa, transporte público y compra de materiales para la escuela.
Este semestre ellos y sus familias se ahorraron de 25 a 30 mil pesos, aproximadamente.
EL AHORRO
Carlos García, estudiante de Administración en la BUAP y originario de Chiapas, ahorró más de 4 mil pesos mensuales, al no pagar renta de un cuarto por 2 mil pesos al mes, 500 pesos en pasajes de auto, 700 pesos en despensa y el resto en otros gastos.
Cristina Montes, de Oaxaca y que estudia Comunicación en la UPAEP, indicó que tenía un gasto de 6 mil pesos al mes –sin contar sus salidas con amigos– porque su renta es de 3 mil 500 pesos en una casa para mujeres cerca del campus, mientras que por despensa y comidas entre mil y mil 200 pesos, para transportarse destina otros mil pesos.
Mientras que Rosario Contreras, proveniente de Morelos y estudiante de Derecho de la UMAD, contó que destina un promedio de 4 mil 500 pesos al mes, al vivir con amigas en una casa y cada una aporta 2 mil pesos más, 500 de servicios, sumado a esto toma dos camiones de ida y vuelta, por lo que destina 500 pesos para moverse por la ciudad, en comida destina de 800 a mil pesos y el resto del dinero se va en cosas para la escuela y salidas.
REACTIVACIÓN ECONÓMICA… NO PARA TODOS
El 7 de agosto inició la reactivación económica en el estado, con el levantamiento cortinas de los comercios no esenciales con medidas sanitarias, entre ellas un aforo de 30 por ciento.
Sin embargo, dos meses y medio después, miles de dueños de comercios asentados en las inmediaciones de las zonas universitarias no mostraron una mejoría económica.
Olga Méndez Juárez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), resaltó que los restaurantes ubicados en Ciudad Universitaria de la BUAP y de otras universidades son de los corredores comerciales más golpeados porque sin estudiantes tienen ventas nulas.
Indicó que tienen hasta ahora un registro de 100 restaurantes que tuvieron que cerrar, es decir mil 500 fuentes de empleo perdidos.
Tienen la esperanza de que estos comercios vuelvan el próximo año, cuando se retomen las clases presenciales.
Otros giros afectados por la ausencia de estudiantes son los de bienes raíces (renta de cuartos, casas), papelerías, cibercafés, imprentas, entre otros.
Pero este problema se arrastra desde marzo, cuando las universidades entraron en paro de actividades para protestar por la inseguridad en Puebla.
El presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Puebla (Canaco), Marco Antonio Prósperi Calderón, reveló que en la zona de Ciudad Universitaria, 200 negocios están en crisis desde el paro, por lo que técnicamente 2020 se fueron con bajas ventas y con posibilidades de quebrar.
Resaltó que hasta que no regresen los universitarios, estos negocios no podrán tener un repunte económico y muchos prefirieron cerrar sus puertas para esperar a las indicaciones del regreso a clases presenciales, aunque sin a certeza de cuántos cerrarán definitivamente.
SIN CAMBIO
Kadaffi Ibn Rashid García, dueño de un pequeño restaurante en las inmediaciones de la UPAEP, platicó que estuvo cerrado cinco meses durante crisis sanitaria por coronavirus. Pero tras dos meses de reabrir, está considerando volver a bajar cortinas.
“Abriré hasta que vuelvan a la escuela. Me sale más barato tener el local sin abrir, pero si no regresan en enero tendré que cerrar definitivamente”, aseveró.
Explicó que una veintena de dueños de restaurantes establecidos en la zona esperan impacientes que por lo menos la SEP de luz verde a las universidades de volver en enero.
En caso contrario –consideró– varios irán a la quiebra, pese a las medidas sanitarias que tomaron para resguardar la salud de comensales como usar aplicaciones móviles y reducir la plantilla de trabajadores.
Monserrat López Córdova, relató que desde que inició la pandemia por COVID-19 su lavandería, ubicada en una zona universitaria, tiene problemas para mantenerse abierta. El negocio que le daba el sustento diario y empleaba a dos personas, ahora sólo cuenta con ella y la ayuda de sus hijos.
“Casi 70 por ciento de nuestros clientes no ha regresado, pues eran foráneos que nos dejaban su ropa”, señaló.



