Por: Mariana Flores
El gobernador Miguel Barbosa Huerta reveló que al interior del Centro de Reinserción Social (Cereso) de San Miguel, en la capital poblana, se formó una especie de “prostíbulo” en el cual los custodios cobraban a los internos por el uso de cuartos para fines sexuales, todo bajo el consentimiento de los antiguos mandos que operaban en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
“Estamos limpiando, porque hay cosas que son motivo de una denuncia penal, que está en curso. Cuando los chiapanecos estuvieron allá, en el reclusorio de San Miguel, construyeron un pueblito en el patio de San Miguel. Construyeron cuartos divididos en dos o tres, llegaban a cobrar hasta 2 mil 500 la noche y 250 la hora”, dijo.
De acuerdo con el mandatario, los fines de semana llegaban sexoservidoras al penal y dichos cuartos eran rentados, para los encuentros íntimos entre internos y las mujeres. Señaló que a pesar de la pandemia, nunca hubo suspensión de esas “visitas”.
En este sentido, subrayó que Raciel López Salazar, quien fue destituido al frente de la SSP, así como el resto de los mandos al frente de la dependencia, permitían esta actividad ilícita, por lo que “seguimos haciendo la limpia”.
Barbos Huerta confirmó la destitución de Saúl Gamboa Condado, desde el 12 de junio, quien fungía como director de Operaciones Especiales, por irregularidades en su cargo.


