Diana López Silva
Además de contener ingredientes utilizados para elaborar insecticidas y veneno para ratas, los cigarros electrónicos no parecen promover el abandono ni la reducción del consumo de cigarros de tabaco; por el contrario, aumentan seis veces la probabilidad de recaer en el tabaquismo, alertó Inti Barrientos, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública.
Ante el informe presentado el pasado 18 de octubre por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), en el que alerta de la presencia de veneno para ratas y cucarachas en vapeadores, especialistas y activistas contra el tabaquismo retoman el debate sobre la falsa promesa que representan los vapeadores para dejar de fumar.
Hace unos días, el titular de la Cofepris, Alejandro Svarch, presentó un análisis hecho por el Laboratorio Nacional de Referencia a los vapeadores, el cual reveló que contienen 33 sustancias de alta toxicidad que ponen en peligro la salud de quienes los consumen.
El funcionario federal destacó “el falso discurso” con el que fueron creados estos dispositivos, que prometían ayudar a dejar la adicción al tabaco “y, no obstante, su único fin es crear más adicción”.
Destacó que además incurren en publicidad engañosa, ya que solamente exhiben en el empaque tres ingredientes: glicerina, propilenglicol y saborizantes, los cuales hacen pensar al consumidor que son un producto menos nocivo que el cigarro tradicional.
UN CUARTO DE POBLANOS FUMA
Eduardo López Villalobos, coordinador de la Clínica Médica de Urgencias de la UPAEP, señaló que en Puebla 25% de la población es fumadora y al año mueren en la entidad alrededor de 2 mil 156 personas por problemas de salud provocados por el tabaquismo.
Con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), informó que en el mundo fuman mil 300 millones de personas y al año mueren casi 8 millones, y detalló que entre 13% y 15% de quienes fallecen es por causas cardiovasculares secundarias al tabaquismo.
¿UNA ALTERNATIVA?
El pasado 17 de febrero, el gobierno de México publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el Decreto por el que se reforma la Ley General para el Control del Tabaco, que obliga a la creación de espacios 100% libres de humo y prohíbe todo tipo de publicidad, con la obligación de los Congresos locales de homologar las leyes estatales.
En octubre de 2020, Philip Morris –que tiene 65% de participación en el mercado mexicano– anunció su campaña de “adiós” a sus cigarros en México.
La marca argumentó que, como parte de sus objetivos para 2030, impulsaría alternativas sin combustión y presentó su propio vapeador, como una opción para que sus consumidores “mejoren sus vidas y las de quienes los rodean”.
GRAN MENTIRA
Inti Barrientos, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública, destacó el riesgo de alentar a los fumadores a optar por los cigarros electrónicos, como una opción menos dañina para disminuir el consumo de tabaco.
Expuso que, de acuerdo con la Encuesta Internacional de Evaluación de Políticas de Control del Tabaco, los cigarros electrónicos no promueven el abandono ni la reducción del consumo de cigarros.
Explicó que, a diferencia de los consumidores de cigarros tradicionales, que saben cuántos cigarros fuman al día, los fumadores de cigarro electrónico no lo saben, pues el aparato siempre está prendido y cargado, y consumen cada vez más.
Finalmente, Inti Barrientos lamentó que las campañas de promoción del consumo de cigarros electrónicos estén dirigidas a adolescentes, “quienes les duran más como consumidores”.


