Silbidos, miradas lascivas, piropos y acercamientos inapropiados son los tipos de acoso callejero que más sufren las capitalinas en su día a día, puesto que al menos cuatro de cada 10 mujeres del municipio afirmaron vivir este tipo de situaciones.
De acuerdo con la Encuesta Municipal de Satisfacción Ciudadana en Materia de Servicios Públicos Municipales, realizada por el Instituto Municipal de Planeación Puebla (Implan) en junio del 2021, se preguntó a 528 mujeres cuál ha sido el tipo de acoso que recibió y se les dieron varias opciones de las cuales podían marcar todas las que consideraran necesarias.
En el caso de los silbidos 256 afirmaron que recibieron este tipo de acoso; 256 indicaron que fueron víctimas de miradas lascivas; 185 sufrieron piropos o comentarios inapropiados y 155 aseguraron que alguna persona se les acercó de manera intimidante, siendo estos los tipos de hostigamiento más comunes.
De igual manera 100 mujeres aseguraron que fueron testigos de personas exhibicionistas o que se estaban masturbando en la calle; 83 recibieron tocamientos indebidos en la vía pública; 75 afirmaron que fueron perseguidas y sólo 111 comentaron que no han sido víctimas de estas acciones.
Dentro del apartado donde se les preguntó qué otro tipo de situaciones habían experimentado, destacaron los casos de mujeres que dijeron ser victimas de acoso laboral, intento de violación y tocamientos en el transporte público, entre otros.
La denuncia de delitos sexuales tiene que ser tratada bajo un protocolo adecuado por parte de las quienes se encuentran dentro de las instancias correspondientes, para que las víctimas tengan más confianza en denunciar este tipo de situaciones.
La maestra Ana Laura Gamboa Muñoz, responsable del Observatorio de Violencia Social y de Género (OVSG) en el Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, SJ (IDHIE) de la Ibero Puebla, explicó que desafortunamente para las mujeres denunciar este tipo de situaciones es complicado porque muchas veces se sienten avergonzadas.
Gamboa Muñoz sostuvo que es necesario que se capacite, y no sólo con un curso de derechos humanos, a todo el personal que labora en las instancias correspondientes para que este proceso que de por sí es difícil, este sea más eficaz y se pueda proceder de manera correcta.
Acotó que en ocasiones el ser revictimizadas, así como la falta de sentencias en contra de agresores, genera que no se quiera dar parte a las autoridades y esto manda un mensaje a los que cometen estas faltas para seguir haciéndolo pues no hay castigo alguno.


