Germán Campos Ramos
Con la rabia en cada grito, el reclamo de justicia retumbó este domingo en La Magdalena Tetela, comunidad de Acajete, donde la semana pasada ocurrió el doble feminicidio de una madre y su hija, calcinadas en su propio vehículo. La movilización incluyó la colocación de un altar en recuerdo de ambas. Los restos de Gardenia y su hija Dulce, de 26 y 11 años de edad, fueron localizados el 12 de junio, apenas un día después de que fueron reportadas sus desapariciones. Ambas fueron consumidas por las llamas a unos kilómetros de su casa; hay indicios en poder de las autoridades que suponen tortura previa a la ejecución.
Apenas el jueves pasado, familiares y amigos acompañaron los féretros al panteón municipal para despedirlas.
Este domingo salieron a las calles para pedir que él o los responsables paguen por lo que hicieron y el crimen no quede impune.
“¡Justicia, justicia, para Gardenia y Dulce”.
“¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!”, fueron las consignas.
Sobre la detención de un hombre en Chiapas, este sábado, sospechoso del doble feminicidio, las manifestantes exigieron una investigación a fondo y pidieron castigo, en especial para saber si hay más involucrados y que también reciban el peso de la ley.
La caminata, integrada principalmente por mujeres vestidas de blanco, salió de la casa de las víctimas y se dirigió al ayuntamiento de Acajete, en donde condenaron los asesinatos y con pancartas tapizaron la entrada del inmueble.
“Aquí estoy para exigir justicia por esto que le hicieron a mi prima y a mi sobrina, que se detenga al culpable o a los culpables y que paguen por lo que hicieron”, reclamó Andrea Morales.
“Estamos cansadas de un Estado y una sociedad que oprime y no respeta la vida, ni la libertad y tampoco nuestros derechos, estamos aquí en nombre de las que ya no están”, gritó una de las participantes en la marcha.
Durante la caminata, que duró cerca de dos horas, los asistentes expusieron un decálogo en que se exigió a la autoridad la presencia de policías para las juntas auxiliares, cámaras de vigilancia, números de emergencia de atención por violencia de género, unidades médicas especializadas en agresiones físicas, albergues para mujeres y niños, además de un seguimiento puntual de casos denunciados por mujeres, entre otros puntos.
El caso de Gardenia y Dulce despertó la condena social, incluso el gobernador Miguel Barbosa aseguró en un par de ocasiones, la semana pasada, que las piezas estaban completas y se daría con los responsables de un hecho al que calificó de “brutal”.
Acajete se encuentra a 35 kilómetros de la capital poblana, es un viaje de 53 minutos en auto bajo las condiciones actuales de las vías de comunicación.


