Guadalupe Juárez
Han pasado cinco años y 129 días desde que Rocío Limón y Rolando Camargo vieron por última vez a su hija de 19 años de edad embarazada, Paulina.
Y desde esas búsquedas en rellenos sanitarios, calles, ríos, barrancas, anfiteatros de todo el país, excavar en fosas clandestinas en otros estados y revisar cada nota roja que hable del hallazgo del cadáver de una mujer, ayer volvieron a examinar el terreno donde el teléfono celular dio el último rastro de señal el día que desapareció, en la colonia Insurgentes Oriente.
El sitio se encuentra a cinco minutos, en desplazamiento de auto, de la Unidad Habitacional La Margarita, donde vivía la expareja de su hija, José María Sosa Álvarez, sentenciado a 16 años y seis meses por homicidio intencional, delito que confesó y por el que se encuentra preso en el penal de San Miguel, en la capital poblana.
Sin embargo, el cuerpo de ella no fue encontrado, a pesar de que la buscaron la misma noche que desapareció.
A diferencia de aquella ocasión, esta vez, además de los peritos de la Fiscalía General del Estado y binonios caninos para rastrear posibles restos, también hubo una excavadora para remover la tierra.
Por la tarde, Rocío Limón llegó al predio en donde se llevaba a cabo la búsqueda, como parte de las diligencias del segundo proceso que enfrenta Sosa Álvarez en su contra.
Hasta el cierre de esta edición, se desconoce si encontraron los restos de la joven.
La defensa de Álvarez Sosa ha intentado que se desestimen las acusaciones en su contra, a través de amparos federales y de una queja contra servidores públicos estatales.
La madre de Paulina no ha cesado de rastrear, y ahora apoya a otras madres y forma parte del consejo ciudadano de la Comisión estatal de Búsqueda.
La última vez que vio a su hija fue la tarde del 25 de agosto de 2015; después de una consulta médica, ella y su esposo la dejaron con Sosa Álvarez en un café; platicarían sobre el embarazo que él rechazaba.
En las cámaras de seguridad de la plaza Solé, se observa cómo los jóvenes abordan un taxi.
El conductor del vehículo declaró que los llevó a la Unidad Habitacional La Margarita.
La primera hipótesis de la Fiscalía indicó que Chema –como le decían de cariño– llevó a su expareja a su departamento, discutieron y la estranguló, ya que había manchas de sangre en el piso del lugar, pero no el cuerpo.
A partir de ese día, la incógnita sigue abierta, ¿Dónde está Paulina Camargo Limón?


