Álvaro Ramírez Velasco
“Los palcos no son zonas de tolerancia, ni el estadio (Cuauhtémoc) se vuelve una cantina”, sentenció con evidente molestia el gobernador Miguel Barbosa Huerta, al referirse a la “fiesta” que un grupo de jóvenes realizó hasta entrada la madrugada del sábado en uno de esos apartados y que dio a conocer Pepe Hanan en redes sociales.
En un pronunciamiento al respecto, el mandatario poblano adelantó que por estos hechos citará a la directiva del Club Puebla y a los concesionarios del inmueble donde se jugó el viernes el partido entre La Franja y Santos, pues no se están respetando los acuerdos a los que habían llegado.
“Y si no entienden los concesionarios, les cancelamos la concesión y ya, así de sencillo. Si mantienen un nivel de tolerancia a quienes se quedan ahí a tomar y a hacer escándalo. Pero no vamos a permitir que esto ocurra. ¿Está claro, verdad?”, advirtió Miguel Barbosa.
El gobernador adelantó que tomará medidas inmediatas: “esto está contraviniendo los acuerdos que tomamos con el club y con los concesionarios. Si hay evidencias de que esto ocurrió, no lo vamos a permitir”.
Agregó que “los palcos no son zona de tolerancia. Son espacios de privilegio que determinadas personas pueden pagar y qué bueno que los paguen. Me dicen que no se trataba de eso, estaba en la zona de (la cerveza) Corona.
O sea que se vuelve una cantina”.
“Yo mañana mismo (martes) citaré a la directiva y citaré a los concesionarios para poner un alto en esto. No es posible. ¡Qué se creen! ¿No entienden que esto no va a poder seguir siendo así?”, dijo el mandatario, luego de que en redes sociales se publicaron videos de jóvenes consumiendo bebidas alcohólicas, durante la madrugada, tras el partido en el que La Franja empató a dos tantos con Santos de Coahuila.
PERSONAS PELIGROSAS
El gobernador estuvo en dicho partido para apoyar a la porra y al equipo local, y dijo que su convivencia fue con personas sanas y sencillas, distinto de quienes se exhibieron en esa “fiesta”.
“Hay que respetarnos. Los peligrosos son las gentes que hacen eso, no la porra. Yo estuve allá y constaté que es una porra de gente sencilla, alegre, buena, familiar; de verdad que sí, no esos borrachos que llegan ahí a poner el desorden”, lamentó.



