La posible imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a las exportaciones mexicanas amenaza también miles de empleos en la entidad
Claudia Espinoza
Puebla enfrenta una amenaza económica ante la posible imposición de aranceles del 50% a las exportaciones mexicanas de acero por parte del gobierno de Donald Trump.
De acuerdo con análisis del sector en la Canacintra, esta medida pondría en riesgo 455 mil toneladas de producción anual en la entidad, equivalente al 70% de su capacidad total.
La industria acerera poblana, que genera más de 600 mil toneladas anuales, vería afectadas principalmente sus exportaciones a Estados Unidos, destino del 76% de la producción nacional.
Empresas como Autlán, en la Sierra Norte, Harri Beltza y Ternium México enfrentarían serios desafíos comerciales.
A nivel nacional, el impacto sería mayor. Nuevo León, Michoacán y Veracruz –que en conjunto producen 7 millones de toneladas– serían los estados más afectados. México ocupa el lugar 15 en producción mundial de acero con 13 millones de toneladas anuales.
Canacero ha advertido que estos aranceles generarían distorsiones en el mercado, beneficiando a países como China que podrían evadirlos mediante subsidios y manipulación cambiaria.
La cámara industrial hizo un llamado para establecer una estrategia regional conjunta en América, destacando que el acero mexicano no representa riesgo para la industria estadounidense.
Rodrigo Sánchez Mújica, experto en comercio exterior de la BUAP, señaló que Puebla enfrentaría una pérdida significativa de competitividad en uno de sus sectores industriales más importantes.
Las aproximadamente 455 mil toneladas de producción en riesgo no solo representan pérdidas económicas inmediatas, sino que también amenazan miles de empleos directos e indirectos en la entidad.
Sánchez Mújica explicó que las pequeñas y medianas empresas del sector serían las más vulnerables, ya que carecen de la capacidad de las grandes corporaciones para reubicar sus mercados.
Como alternativas, el experto sugirió la diversificación de mercados hacia América Latina y Europa, el aprovechamiento de los mecanismos de solución de controversias del T-MEC, y la aceleración de la transición hacia la producción de aceros especializados de mayor valor agregado.


