Por: Guadalupe Juárez
La participación de personal femenino de la Guardia Nacional en las investigaciones de feminicidios puede ayudar, cuando hay víctimas indirectas como niños, niñas y adolescentes, debido a que serán más sensibles por su capacitación en perspectiva de género.
Ana Laura Gamboa Muñoz, responsable del Observatorio de Violencia Social y de Género de la Ibero Puebla, en entrevista con Crónica Puebla calificó la creación de este grupo de apoyo a las fiscalías estatales como interesante.
Sin embargo, consideró importante esperar a que se den los lineamientos y cuántos elementos se van a incorporar en la entidad poblana, pero ideal –consideró– sería que las distribuyeran en las sierras Norte y Negra, no sólo en la capital del estado.
“Nos parece interesante la necesidad de ampliar la investigación de feminicidios y ya nos habla de que así lo harán; ampliar y poner recursos económicos para la contratación de nuevas personas”, dijo.
Gamboa Muñoz recordó que en la entidad persiste una disparidad de cifras entre el monitoreo hecho por el Observatorio y la Fiscalía General del Estado, por lo criterios con que toman en cuenta si en los homicidios violentos contra mujeres hay al menos una razón de género establecida en el Código Penal.
“Las diferencias nos remiten sin lugar a duda a un subregistro. Es probable que las investigaciones no se están llevado a cabo como feminicidios, aunque sabemos que el criterio final es de la Fiscalía y sí nos resulta preocupante (que no se indaguen como feminicidios)”, comentó.
La especialista en temas de género consideró que el personal de la FGE, aunque reciba capacitación, todavía ejerce otro tipo de violencias, como a derechos humanos y falta de empatía, sobre todo en los casos de violencia familiar, antes de que llegue a un caso de feminicidio.
Lo anterior, ya que personal de ministerios públicos pide a las mujeres que llegan a denunciar hacerlo sólo si presentan evidencias físicas, cuando también son víctimas de violencia emocional y psicológica. Ana Laura Gamboa consideró que estas actitudes revictimizan a las mujeres y es común que prefieran no denunciar, aunque esté en riesgo su vida.



