Los sombreros charleston de ellas revelan la fecha de este banquete en el sitio de mayor sofisticación para una fiesta en las afueras de Puebla: el rancho San José Agua Azul, con inmensos jardines que se bebían el agua cristalina del río Atoyac para lustrar sus tonos de verde.
Los encajes afrancesados de las servilletas dobladas en los vasos largos evidencian que la ocasión es gala completa.
Y, por supuesto, el look relamido y el recorte de bigote del orador demuestran que, para llegar a ese medio día, en todo México ya había terminado la Revolución.
Fotografía: Mediateca INAH


