El 28 de agosto de 1973, todos dormían en Ciudad Serdán y Quecholac, Puebla; en Orizaba, Veracruz, el tercer turno de textileras y cerveceras estaba a la mitad de las labores cuando sobrevino lo que algunos describieron como una serpiente gigantesca que reptó y saltó bajo la tierra y destruyó casas y monumentos.
Fotografías: cortesía @marioriestra



